16 marzo 2009

¿Pero este hombre paga algo?

  • Por primera vez en la última década -al menos- algo relacionado con Valencia abría sin discusión todos los informativos del país. Lo que no consiguió ni la Fórmula 1 urbana, ni la Copa América ("la fórmula 1 del mar" la llamaban para convencer a los más bobos, ¿recuerdan?), ni la inauguración de ningún cachivache de Calatrava, lo logró una magnífica exclusiva de El País con el sastre de los ya famosos trajes de Camps, en la que éste cuenta la versión que ha transmitido a los responsables de la investigación acerca de cómo elaboró los trajes para el presidente valenciano, y el modo en que la empresa del líder de la presunta trama corrupta -beneficiada de numerosas concesiones y contrataciones con la Generalitat Valenciana- los abonaba. La estampa de conjunto que muestra la información es tremenda, y es normal que Francisco Camps, ante un relato que le retrata como un despreciable y presuntuoso político más interesado de su imagen personal que de servir a sus ciudadanos (además de como un tipo capaz de vender a su pueblo por cuatro trapitos), tenga la intención de llevar a juicio al sastre -con el que no niega haber mantenido tan cercana relación- para defender su honor. Lo que llama la atención en cambio es que ya se haya anunciado que será el Consell el que presente las acciones legales y no el propio Camps, cuando la afrenta -de ser falsa- sería en todo caso contra él y no contra la Comunitat. De ser así, lo que sucedería es que el líder autonómico del PP no pagaría las costas de llevar al sastre ante los tribunales, sino que las pagaríamos todos los valencianos. Y uno, llegado a estas alturas, ya no sabe si decir "de nuevo".
  • A todo ello suma Ignacio Escolar, hoy en su blog, una duda que no cabe pasar por alto. Dice así:

    "Me queda una duda: ¿qué tipo de habitación usa Camps en sus visitas al Ritz? ¿La modesta classic, a 572 euros la noche? ¿La más espaciosa lujo, a sólo 690? ¿No se merece un presidente una suite presidencial, una ganga por sólo 3.852 euros? ¿O, ya puestos, no es digna tan buena percha de la suite real, un capricho de sólo 5.350 euros por noche?

    Me queda la duda de que habitación se gasta Camps cada vez que visita Madrid, pero quién paga la factura lo tengo clarísimo: los valencianos."
  • Sobre la realidad valenciana que persiste tras este suceso, escribe hoy José Ramón Giner una estupenda columna en El País -cuya lectura íntegra les recomiendo-, de la que les extraigo un fragmento:

    "Las formas de manejarse Eduardo Zaplana y Francisco Camps no han sido tan distintas como en algún momento se ha podido pensar. El talante tan opuesto de ambos pudo causar esa impresión, pero su objetivo era el mismo: la promoción personal. ¿Qué diferencia efectiva hay entre una manera de gobernar que produce Terra Mítica y los grandes eventos que organiza Francisco Camps? Cuando contemplamos ambas trayectorias, ¿no tenemos la sensación de que esos años -años de una extraordinaria prosperidad económica- han sido un tiempo perdido para la Comunidad Valenciana? ¿Qué queda hoy de aquella retórica con la que pretendían convencernos de que éramos la envidia del resto de Europa? Las largas colas que se producen estos días frente a la Casa de la Caridad son la respuesta a esa oratoria vacía."
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