24 marzo 2009

Ejemplos

Hasta hace cuatro días usted, como yo, no conocía a Jade Goody, pero hoy seguro que al menos podría contarme que era una impresentable petarda inglesa, muy popular por haber salido en varias ediciones de la versión británica de Gran Hermano -en las que llegó a provocar un conflicto diplomático a su país con la India por su actitud racista (esto quizás sí les sonara)- y que acaba de fallecer a causa de un cáncer. Y me lo contaría porque durante los últimos días, los medios españoles nos están bombardeando con la noticia de que esta persona vendió durante los últimos años toda su vida a los medios sensacionalistas, incluida su paulatina degeneración debida al cáncer; asunto que -se nos insiste- ha dividido a la sociedad británica porque, pese a ser una impresentable, su muerte y su comercialización "servirá para concienciar a muchas mujeres británicas de la importancia de un diagnostico precoz para evitar los posibles males del cáncer de útero". Les cuento todo este rollo, se lo prometo, sin recurrir a consulta alguna, tal ha sido la matraca que nos han dado estos días con la tal Goody (mentira, cómo se escribe su nombre es lo único que he comprobado).

Todo esta avalancha informativa se produce mientras dedicó mis momentos de ocio a leer El factor humano, un hasta ahora entretenido reportaje novelado escrito por John Carlin sobre la vida de un personaje tan trascendental como Nelson Mandela, de reciente publicación. Y no hay momento que deje el libro de lado en estas últimas horas en que no me acuerde de la falacia que argumentan los medios nacionales para justificar su bombardeo con el asunto. "Se ha convertido en un ejemplo" nos dicen por el rocambolesco hecho de haber muerto y ser una despreciable famosa vendedora de exclusivas. ¿Pero de cuántos ejemplos verdaderamente magníficos no nos hablan a diario? ¿No mejoraría nuestra sociedad si los informativos dedicaran el mismo entusiasmo empleado para hablar de la Nuria Bermúdez británica para recomendar la lectura del nuevo libro sobre Mandela? ¿Aprovecharon -por poner un caso- la reciente absolución de los únicos imputados por el asesino de la periodista rusa Anna Politkovskaya para machacar a la sociedad con el enorme ejemplo de humanidad y lucha por los derechos humanos que dejó como testimonio la periodista tanto en su vida como en su obra? Obviamente no. Quizás porque el de Politkovskaya era otro tipo de ejemplo. Y de periodismo.
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