09 febrero 2009

Reescribiendo la historia

Hoy, a dos semanas de que se cumpla el vigésimo octavo aniversario del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, Antena3 estrena una miniserie inspirada en aquel suceso titulada 23-F, historia de una traición; tan solo un día antes de que TVE estrene otra producción propia con el mismo telón de fondo bajo el título de 23-F, el día más difícil del Rey. Es lógico, los vigésimo octavo aniversarios son fechas muy dadas a estos homenajes. ¿O no? ¿Tiene sentido que estas ficciones con ínfulas de dramatización histórica salgan por estas fechas por generación espontánea?

Hay quien trata de encontrárselo en que ahora se han puesto de moda estos telefilms, aunque a un servidor le parezca que puede haber otros motivos que motiven este repentino entusiasmo por dramatizar un episodio histórico que desde su misma fallida consecución fue sumido en confusas tinieblas. Y es que con lo que sí coinciden de lleno es con un año en el que la imagen de la corona española se ha visto sumamente deteriorada por episodios de toda índole, al tiempo que afloran cada vez más las voces entre la población de aquellos que consideran innecesaria en nuestro país la anacrónica -y carísima- figura de la monarquía.

Quizás eso justifique especialmente la dramatización del que la televisión pública española ha venido a calificar como "el día más difícil del Rey", reconstruyendo en imágenes el papel que supuestamente Juan Carlos I jugó en aquél acontecimiento; papel que nunca se dio a conocer a las claras a la población pese a que la mayoría de los medios, sin ahondar nunca en el asunto, aseguraran en su día y a posteriori que fue el correcto (lo que vino a reforzar, pese a la opacidad del asunto, su imagen hasta fechas relativamente cercanas).

Sea así o no, lo cierto es que con ello, y sin haber visto aún la dramatización "basada en hechos reales", estoy seguro de que se refrescará aquella versión y no la que han venido a apuntar recientes versiones como las que se ofrecen en obras como Juan Carlos I, el último Borbón, de Adolfo Martínez Inglés (aquí las primeras e interesantísimas páginas en pdf) , o en El negocio de la libertad, de Jesús Cacho. Fueron curiosamente estas obras (ni siquiera la más popular biografía no autorizada del monarca que circula por internet y de autor anónimo) las que esgrimió el alcalde de Puerto Real para defenderse de la acusación de injurias a la corona impulsada por el juez Grande Marlaska, pues él sólo se limitó a repetir públicamente lo que estas obras señalan sin que nadie haya interpuesto una denuncia contra ellas, seguramente para no darles una publicidad a lo que cuentan que la Corona no quiera que tengan (imagínense que despertaran la polémica del libro de la amiga de la Reina Sofía). No, mejor no protestar y hacer una serie de la tele, que eso sí que cala y no un libro que acabarán leyendo cuatro gatos.

Ahora, si quieren, nos sentamos ante la tele. El cuento promete final feliz.

El 23-F fue -según TVE- "el día más difícil del Rey". El de la imagen superior, en que el dictador Franco le nombraba su heredero (y como me recuerda mi amigo Julio, juraba "los principios del Movimiento"), o todos aquellos en los que se forjó en franca camaradería con el tirano (como el que recoge la foto que encabeza esta entrada) debieron ser, sin duda, días mejores más plácidos.
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