26 febrero 2009

Realidad y ficción


O lo que es lo mismo: dos pueblos más para allá. Siempre les quedará el consuelo de que, si consiguen llegar en condiciones a secundaria, quizás (ya saben cómo son las ocurrencias del conseller Font de Mora) puedan estudiar chino mandarín para irse bien lejos. No es mala idea.
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