25 febrero 2009

Cintas

El 12 mayo de 2006 salieron a la luz unas grabaciones realizadas a empresarios que habían participado en la construcción de Terra Mítica en las que estos involucraban a Eduardo Zaplana, president de la Generalitat en el momento de los hechos que relataban la grabacaión, en el cobro de comisiones ilegales a cargo de las obras del parque temático. «El señor Conesa decía que se repartía la pasta con el señor Zaplana. Hablamos de 5.000 o 6.000 millones entregados en bolsas» decía uno de los empresarios en la cinta, grabada por la oposición, y aireada por aquel entonces. El ex president de la Generalitat y por entonces portavoz parlamentario del Partido Popular, anunció de inmediato querellas contra los autores de las declaraciones, al tiempo que éstas se entregaban a la fiscalía por parte de la oposición.

Ayer, casi tres años después de que aquellas cintas salieran a la luz y se armara el lógico revuelo entre las voces que clamaban por que se investigara lo apuntado en su contenido y las que vociferaban para sembrar más confusión, finalmente llegó la hora de que el asunto llegara a los tribunales, y fue entonces cuando, con la algarabía silenciada por el paso del tiempo, Eduardo Zaplana retiró su querella por un supuesto delito de calumnias contra él a los dos empresarios que le incirminaron en la trama de sobrecostes y cobros ilegales, por lo que nadie deberá explicarse ante un tribunal. ¿Pero se investigará si las hubo y llegaron al hoy delegado de Telefónica? Los empresarios que acusaron a Zaplana están entre los imputados en la denuncia presentada -hace años- en un juzgado de Valencia por la Agencia Tributaria por delito fiscal, falsedad y delito contable contra el parque temático y 18 empresas más, pero por ahora el ex president sigue limpio de polvo y paja. A pesar de las cintas.

Paradójicamente, el mismo día que se daba carpetazo a una grabación, surgía otra, en la que el que quedaba mal parado, y de viva voz, era el presidente de la Diputación de Castelló, Carlos Fabra. El revuelo ha sido de nuevo considerable y los indicios de delito -cuando no de simple desvergüenza- en lo que expone la grabación son notables, pero es lógico pensar que, tal como funcionan las cosas por estas tierras, donde la separación de poderes no parece más que una entelequia (a la reciente exculpación record de Alperi por un juez "amigo" me remito), todo quede en nada.
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