20 enero 2009

Obama no chana

Si ya está harto de oír hablar de la proclamación de Barack Obama como nuevo presidente de los EEUU, si no encuentra por ningún lado un motivo serio y fundado para considerar que con su mandato vaya a cambiar en lo sustancial nada de la política internacional del país norteamericano, estimado amigo, esta entrada está escrita para usted. Sé que en estos momentos se sentirá aislado, ya que prácticamente nadie quiere quedar al margen de la oda al primer presidente negro de la historia de EEUU (hasta Le Monde Diplomatique dedicó a Obama, en uno de sus últimos ejemplares, algunos de sus más dudosos artículos). Ya se sabe, mejor pegársela con todos que pegársela solo.

No obstante, ni Bruce Springsteen y Alejandro Sanz ejerciendo de teloneros sirven para ocultar -al que la quiere ver- la pasividad de que Obama ha hecho gala en la matanza de los más de 1300 palestinos, la inmensa mayoría de ellos civiles, perpetrada por el ejercito israelí en la Franja de Gaza durante las últimas semanas y detenida justo hace unos días, para que el nuevo presidente empiece con su marcador de muertos y conflictos bélicos (a resultas de su pasividad y connivencia) a cero. Un comienzo, no solo malo, sino terrible, que Obama podría enmendar hoy si en su discurso, el del "cambio", condenara abiertamente los hechos* y asegurara que el país que él gobierne no va a fomentar ni amparar el terror en ninguna de sus formas, ni a violar los tratados de derecho internacional. Pero como estupendo orador que dicen que es, seguramente hable de los trabajadores, de Dios, las barras y las estrellas. Y mañana, los medios de comunicación de medio mundo, ayudados de millones de voluntarios, seguirán haciéndose eco del spot publicitario más grande de la historia. Ya veremos cuanto tarda el producto en pasar de moda.

PD: De todo lo que he leído hasta ahora al respecto del nombramiento de Obama, les recomiendo un único texto, que ofrece el punto de vista más interesante de todo el fenómeno. Lo firma Guillermo Pardo en Migramundo y se titula ¿Es Obama un redentor? No dejen de leerlo.

PD2: Quiero aclararles que escribo todo lo anterior con tristeza, porque no soy de los que piensa y proclama que todos los políticos son iguales. Al contrario, creo que es posible un cambio y todavía tengo fe en que se puede hacer algo desde la política. Sin embargo, ese cambio es menos factible en sistemas como el estadounidense, en el que los ciudadanos solo pueden elegir entre dos opciones con políticas muy similares. En España todavía no es así, aunque voces muy poderosas, que no por casualidad hoy proclaman al nuevo presidente estadounidense, tratan a diario de convencernos que ése también sería el mejor modelo para aquí.

*Es impensable que lo haga cuando, durante sus vacaciones en Hawai se sumó a las voces que justificaron la matanza. En esto, el nuevo presidente no se ha separado ni un milímetro de su predecesor. Por ahora, cero cambios.

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