11 enero 2009

El índice Iron Maiden

Imagino que alguna vez habrán oído hablar del Índice Big Mac, un índice económico -por supuesto no científico, pero sí bastante orientativo- para medir el poder adquisitivo de diferentes países a partir de lo que en ellos vale la popular haburguesa de la cadena de comida rápida McDonald. Se lo comento porque ayer me vino este índice a la cabeza mientras veía Global Metal, un documental estrenado el pasado año en EEUU que no sé si conocerán, en el que un antropólogo seguidor de heavy metal viaja por el mundo para ver qué incidencia ha tenido y está teniendo esta música en las distintas regiones y culturas del planeta.

Sin ser perfecto, el film es bastante esclarecedor, y con él recordamos como fue con un festival protagonizado por estrellas de heavy metal -el Rock In Rio-, como Brasil celebró su democracia plena en 1985; también como la cultura japonesa absorbe la cultura occidental -incluida esta música- de un modo exclusivamente estético desposeyéndola de cualquier otra carga; pero en mayor medida como, en los países emergentes, el heavy metal sigue manteniendo el carácter liberador y contracultural con el que nació a finales de la década de los sesenta; algo que se hace especialmente emotivo en los pasajes grabados en la India, China e Indonesia.

Esos fragmentos son a mi parecer los más interesantes, pues para un seguidor -que lo fuí, ahora ya menos- de esa música, el valor vertebrador de las inquietudes y los anhelos de varias generaciones que ha tenido y sigue teniendo, o los episodios históricos a los que ha puesto banda sonora, no han pasado desapercibidos. Sin embargo, estoy seguro de que lo que cuenta este Global Metal -ya les digo no perfecto, pero sí muy interesante y de excelente factura- resultará en España sorprendente a más de uno; pues aquí, a diferencia de muchos países europeos y occidentales, el heavy metal (y lo mismo se podría decir del hip hop, con sus diferentes particularidades), a pesar de la popularidad de que goza, es silenciado y menospreciado sistemáticamente por los medios de comunicación. Vamos, que si existiera un Índice Iron Maiden para valorar (comparando la repercusión mediática que se da en los países a la salida de un nuevo disco de unos iconos del heavy como Iron Maiden) el nivel de asimilación y libertad cultural de los países, España estaría en él más cerca de China que de Alemania. Es una anécdota, pero es lo que hay.

PD: Como no podía ser de otra manera, antes de escribir esta entrada ya he descubierto que el documental está colgado en YouTube. Aquí les dejo la primera parte y el resto en los siguientes enlaces: 2 · 3 · 4 · 5 · 6 · 7 · 8 · 9 · 10 · 11 · 12.



PD2: El documental contiene un momento interesante en la coyuntura actual, cuando se centra en Israel. En un momento dado, uno de los interlocutores del conductor le habla de que esta música es un refugio y un canal de expresión para los israelitas objetores de conciencia que no quieren acudir a la escuela de odio a los palestinos que es el servicio militar israelí (denominados de modo despreciable por sus compatriotas como refusenik -averigüen cuál es el significado original del término). Sin embargo, el realizador no toma esa interesante senda y opta por hablar del Holocausto y el heavy. Ya les digo, el documental no es perfecto.

Publicar un comentario