12 diciembre 2008

Mareando la perdiz

Mientras algunos dicen tontadas, la vida sigue y poco o nada cambia. Ayer Zapatero perdió otra gran oportunidad de ganarse un respaldo masivo de la población, al no responder enérgicamente al presidente de la patronal, Gerardo Díaz-Ferrán, que le sugirió que la respuesta a la crisis pasa por un abaratamiento mayor del despido. No lo abaratará más (de lo que lo es ya) su gobierno, anunció sólo el presidente, pero como digo, desaprovechó la oportunidad de señalar la falacia de ese remedio, aplicado en decenas de ocasiones por gobierno "socialistas" y "populares"* y que ha desembocado en la precariedad laboral que ahora padecen los asalariados españoles.

Pero, al margen de no abaratar el despido, que no implica hacer nada, ¿dónde están las medidas de Zapatero para favorecer a los más desfavorecidos en estos tiempos de recesión y precariedad? Si hacemos caso a sus palabras, el otro día en el Congreso apuntó a que la inmersión extra del Estado en los municipios, "ayudará a las familias". ¿A cuáles? En el caso valenciano imagino que a las dedicadas al asfalto, pues se anunció que buena parte de la pasta servirá para arreglar el abandonado pavimento de la urbe. ¿Y el resto? Si recuerdan, también insistió en que ayudaría a las familias -se olvidó señalar que a las más pudientes- la supresión del impuesto de patrimonio.

Pero lo cierto es que, lo que se dice medidas directas, no ha tomado ninguna. Y así a vuelapluma se me ocurren unas cuantas que podría aplicar por decreto ley para ir ayudando a los sectores más débiles del mundo laboral -jóvenes, mujeres, mayores de 35 años en paro- como una regulación de los contratos de prácticas (que emplean numerosísimas empresas con ingentes dividendos para pagar muy poco por el mismo trabajo a personas a las que nunca esperan contratar y sustituyen con nuevos trabajadores en prácticas) o una reforma fiscal para suprimir la obligación de pagar impuestos a aquellos que, en un mismo año, hayan trabajado en varias empresas, mientras la suma de lo ganado en todos no alcance un salario digno (ahora mismo millones de trabajadores en precario -y cada vez son más- que cambian de empleo varias veces al año y no alcanzan los mil euros al mes, pagan impuestos extra por ellos, mientras a señores como Fabra la declaración les salga a devolver). Y son las dos que me han venido ahora a la cabeza. Para mejorar las vidas de los ciudadanos de a pie y avanzar en un Estado más justo, se podrían tomar centenares como éstas. Pero por ahora, el gobierno de Zapatero, lejos de tomar medidas serias y de calado, sigue mareando la perdiz.

*Las comillas, que empleo muchas veces cuando apunto estos terminos comunmente usados para hacer referencia a los partidos PSOE y PP, se deben a la sencilla razón de que ni unos son socialistas ni los otros gozan, precisamente, de una enorme popularidad.
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