23 diciembre 2008

Los deberes sin hacer

Nos encontramos hoy en la prensa -y escuchábamos ayer en radios y televisión, cuando la tontada de la lotería de Navidad dejaba un hueco- con un encendido debate sobre la financiación autonómica. No obstante, todo lo que tenía de encendido lo tenía también de maniqueo, pues básicamente se discutía en el debate sobre si el nuevo sistema de reparto debía tener más en cuenta el esfuerzo que supone atender el aumento de población en algunas comunidades o el que significa hacer lo propio con poblaciones más dispersas aunque más reducidas, como sucede en otras.

No les niego que la cosa tenga su intríngulis y el asunto sea importante, más allá de para aquello que se utiliza básicamente, ya sea atizar a los catalanes por "pedigüeños", a Rajoy a través de una Esperanza Aguirre -¿por qué no de Camps que está en las mismas?- que da su respaldo a Montilla, o a unas comunidades pequeñas que emplean su financiación compensatoria para vivir muy bien al día pero no sacar su destino del déficit eterno. Pero me parece francamente terrible que en la práctica totalidad de los debates emprendidos, no haya encontrado prácticamente un periodista o un medio que señale la alarmante situación de todas las comunidades autónomas después de una larga época de bonanza económica.

¿Dónde están los ingresos públicos de tanta pujanza, tanto PAI y tanta recalificación hasta en el último pueblo de la provincia más olvidada de España? ¿Tan malos son los gobernantes autonómicos de todas las comunidades que en poco más de doce meses han dilapidado todos los ingresos que generaron durante tantos años, para que ahora vayan todos aireando sus miserias? Sería interesante que en momentos como el actual, salieran a la luz las grandes inversiones durante la última década de cada comunidad, junto a la progresión de las realizadas en servicios públicos, cuál es el estado actual de estos últimos, el porcentaje de parados que hay entre sus habitantes, etc. Los datos dejarían en evidencia las políticas ejercidas por más de uno de los que achacan sus problemas actuales al sistema de financiación (hoy, mañana ya se verá qué nueva excusa sale) y no a su chapucera y fantasiosa gestión durante los últimos años. Que ningún presidente autónomo salga con los números en limpio acusando al resto de no haber hecho los deberes en su día, los pone en evidencia a todos. Si fuéramos listos, suspendían para siempre.


Este cuadro apareció ayer en 20 Minutos. Como verán en él, la Expo zaragozana no sirvió para que Aragón evite sufrir un descalabro en lo que a empleo se refiere (es la segunda que más ha incrementado su número de parados el último año); ni a la Comunitat Valenciana los despilfarros en Fórmula 1, Volvo Ocean Race y Masters de Golf en Castellón (es la tercera en que más sube); ni a Murcia, "la locomotora de España" (Rajoy dixit), alicatar hasta el último metro de su costa, pues sigue ostentando en solitario -y seguida por la valenciana por segundo año consecutivo- el ránking de las comunidades que más parados generan. Como siempre, escucharán a los presidentes autonómicos -y a los misnistros- tratando de despistarles hablando de los empleos que han generado con esta o aquella actividad (cada persona que se apunta un día para repartir folletos de "compro oro" es un nuevo empleo), pero lo que de verdad suma son los parados. Allá cada uno si se deja engañar.
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