15 diciembre 2008

‘El sueño de Bolívar’, de Marc Saint-Upéry

En unos tiempos en que se hace cada vez más notoria la distorsión con que recibimos lo que sucede en Sudamérica, la aparición de una obra como este El Sueño de Bolívar (Paidós, '08), que promete una mirada transparente de la situación desde el punto de vista subjetivo del autor (“me considero un militante de izquierdas, no habría iniciado esta investigación si no lo fuera” confiesa Saint-Upery en la página 29), a priori no puede ser más que bien recibida. El escritor, afincado en Ecuador desde hace una década, donde compagina las labores de traductor con las de analista político independiente, se plantea el abordaje de la cuestión de la existencia o no de un fenómeno “revolucionario” en la parte sur del continente americano desde tres flancos. Por un lado, el que le ocupará un mayor espacio reside en el análisis detallado de los mandatos de los tres principales gobiernos de “izquierda” aparecidos allí en la última década, que son los de Lula Da Silva, Hugo Chávez y Néstor Kirchner. En segundo, tratará de valorar la importancia que ha tenido en estos cambios en los gobiernos el factor indigenista y racista de las sociedades en que se han producido. Y finalmente, se centrará en las relaciones entre los países implicados en estos cambios y el resto del mundo, con especial atención a las principales potencias económicas, de cara a dilucidar si se han producido cambios importantes o desencuentros irreconciliables.

A pesar de plantearse ese notable reto, El Sueño de Bolívar se despliega con bastante agilidad, en especial en lo que respecta en el análisis de los nuevos gobiernos de Brasil, Venezuela y Argentina, en los que la gran presencia de voces contrapuestas y la aportación (correctamente dosificada) de datos permite al lector hacerse una de las visiones de conjunto más amplias a las que actualmente -al menos es lo que les puedo contar desde mi modesta experiencia- se puede tener acceso. En ellos, sin entrar pretender hacer un resumen (porque como el libro concluye, éste es imposible en unos gobiernos llenos de matices), el lector podrá observar como, con diferentes medidas y notables diferencias, estos gobiernos han mejorado la situación de los más desfavorecidos en sus países, pero en ningún caso tomando medidas revolucionarias respecto a sus predecesores o rompiendo los grandes acuerdos económicos que mantienen con otros países (una situación que, tomando el ejemplo más visible de Venezuela, contrasta de modo notorio con lo que cuentan partidarios y contrarios a Hugo Chávez).

Por otro lado, esa excelente descripción de las situaciones brasileña, venezolana y argentina, contrasta con la escasa atención que dedica al caso boliviano, uno de los más interesantes y por el que el autor pasa de puntillas en el libro (lo toca y cita en numerosas ocasiones, pero no le dedica en total más de una treintena de páginas), al igual que sucede con el de Correa en Ecuador, quizás debido a que llegó al poder cuando estaba cerrada la primera edición de la obra. No obstante, son casos que ganan más importancia en el bloque dedicado a la importancia que puede haber tenido el factor racial en estos giros políticos, un capítulo un tanto más farragoso que el resto, pero que explica muy bien una situación que no se puede excluir de ningún análisis de la sociedad suramericana y que cuenta con los suficientes matices como para no ser contemplado, como se hace habitualmente desde estos lares, como un asunto de venganzas raciales.

Finalmente, el capítulo relativo las relaciones internacionales de estas nuevas administraciones, que al igual que el resto de la visión que nos llega de ellas, es muchísimo menos conflictivo –se podría casi decir que en muchos aspectos es hasta continuista- de lo que se nos cuenta; sirve como correcto colofón a un tema que permanece abierto y que, pese a no constituir el giro “revolucionario”, ni conjunto ni polarizado (tampoco, como se verá, hay izquierdas buenas y malas), que algunos de sus protagonistas dicen liderar, no deja de ser un momento histórico e importante para un continente que muestra los primeros síntomas de estar despertando con la clara intención de valerse en adelante por sí mismo.

*El de Kirchner ha pasado a manos de su esposa y el autor aporta los matices que esto supone en el postfacio de la obra.

PD: Si tienen interés en hacerse un perfil del ideario del autor -al que cabe agradecerle que su confesión de militante de izquierda en las primeras páginas de la obra- quizás les ayude esta reciente entrevista.

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