28 noviembre 2008

Y Zapatero, el cobarde

Ayer por la tarde comparecía el presidente José Luis Rodríguez Zapatero en el Congreso de los Diputados para anunciar el último "paquete de medidas" de su gobierno -que lo aprobará hoy en el consejo de ministros- de cara a atajar la crisis, y del calado de las medidas que contempla, de su osadía rupturista e imaginativa, da buena cuenta su presencia en la prensa del día: cercano a cero.

Porque las medidas, que entre aplausos (programados, ridículos e incluso ofensivos, estando en la situación en la que estamos y tratándose el tema que se trataba) de su grupo parlamentario vendió ayer Zapatero, las podría haber pronunciado sin tocar una coma el líder de la bancada contraria, a poco que hubiera intercalado aquí y allá un "mireusté". Ya que, si eliminamos del global el habitual anuncio social que nada tiene que ver pero que viste tanto los discursos del presidente en las últimas legislaturas (en este caso la necesaria inyección de 400 millones adicionales para la aplicación de la Ley de Dependencia, pero que nada tiene que ver con la crisis), y los detalles aparentemente progres -como el de que se sugerirá (un futurible, o sea, nada) que las empresas automovilistas construyan en España modelos eléctricos-, el resto fue más de lo mismo. Nada, ni una sola medida que haga temblar el bienestar de los que más tienen e impida que seamos los que estamos abajo los que tengamos que apretarnos el cinturón.

Pero el colmo se produjo cuando el discurso de Zapatero llegó a las reformas fiscales, en las que, haciendo oídos sordos a las sugerencias de Bruselas de rebajar la carga fiscal a los que menos tienen (o incrementárselas a los que más, como anunció hace unos días el primer ministro británico), el presidente, ni corto ni perezoso, anunció como su recorte social el del famoso impuesto de patrimonio, que aseguró*, será un "estímulo fiscal para las familias de 1.800 millones de euros". Y tanto, para las de Botín y sus amigos del club de campo, que serán las que dejen de pagara esos 1.800 millones. ¡Ah! Y la falacia, por lo que escuché en la radio, fue aplaudida a rabiar por la bancada "socialista" (a saber si también por peperos, covergentes y peneuvistas, que también incluyen la supresión de estas tasas a los millonarios en sus programas electorales). De ahí a que, si el otro día llamaba valiente a Gordon Brown por anunciar unas medidas que, sin ser nada del otro mundo, no son al menos las típicas recetas que recomiendan los que apoyan el sistema económico y financiero causante de la crisis, a Zapatero deba calificarle de cobarde. Por no llamarle otra cosa.

*Aquí tienen el vídeo de la comparecencia íntegra (el instante al que me refiero se da al minuto 42'20). No se pierdan tampoco el momento inmediatamente anterior en que contabiliza como medida contra la crisis haber realizado la devolución en el IRPF a quien corresponda, como si fuera algo extraordinario (minuto), cuando lo extraordinario este año ha sido que llegara esa devolución, que por lo que sé por muchos casos cercanos -por lo que admito que puede ser casualidad-, se ha retrasado de la práctica inmediatez habitual a fechas muy recientes.

Publicar un comentario