17 noviembre 2008

Valencia, increíble pero cierta. La rectificación (a medias)

Mi gozo en un pozo. Señalaba en mi anterior entrada sobre la cutre* red de Metrovalencia que su principal aportación a la historia de este medio de transporte público era "que trenes con diferentes destinos pasen por la misma línea", y no han tardado en salir amables lectores a rectificarme señalando que en algunas paradas del metro de París, y en las de la mayoría de redes existentes en Alemania (incide Otis B. Driftwood en que en ellas es algo generalizado, aunque en los planos de las de Berlín o Hamburgo no se aprecie) también se da ese caso. Incluso en el de New York (éste me lo he buscado yo solo) también sucede.

Se trata sin duda de un tema complejo que he abordado de forma rápida e irónica (al fin y al cabo se trataba de contrastar la ficción propagandística que se vende de la ciudad con su cruda realidad) del que hay muchos matices que valorar. Por un lado estaría la estructura de la propia red, radial en el caso de Metrovalencia. Es obvio que las tramas de líneas van creciendo, pero es cuanto menos cuestionable el modo de hacerlo de la red valenciana, que en sus dos décadas de existencia sigue ampliándose en esa dirección sin ninguna línea circular en proyecto. El tantas veces anunciado -pero poco ejecutado- tranvía orbital, por su lentitud (a menos que se le de prioridad sobre el tráfico, cosa que no sucede con las líneas de tranvía ya existentes) y ubicación (prácticamente en las afueras de la ciudad) no supone una alternativa real a esa línea de metro inexistente y hasta ahora no anunciada que por lógica debería haberse creado siguiendo el mapa circular de las grandes vías hace ya mucho tiempo.

Por otro lado, no faltan en Valencia detalles como estaciones y paradas con andenes inutilizados y de dudoso futuro empleo (Serrería tiene dos vías apenas usadas, Neptú es una parada aislada que genera un bajón de frecuencia de paso a la muy cercana y más útil Mediterrani, de los diez minutos que hubieran sido posibles a los veinte actuales) que apuntan a una planificación realizada pensando no se sabe bien en qué, pero muy poco en el usuario diario. Da el tema ,sin duda, para mucho, y desde un punto de vista más serio. Por lo pronto, y para que cada uno se haga su idea, les dejo el plano de lo que hay (pinchar en la imagen para agrandar); eso sí, después de realizar un juego que venía pensando desde hace tiempo, consistente en aclarar las zonas -con distancias generosas- que se ven afectadas por presencia de paradas. Como verán la línea de tranvías no está señalada, a excepción de una parte en la que el tráfico está reforzado. Las paradas de tranvía en las que la frecuencia nunca es inferior de diez minutos, se pueden considerar tanto un adorno, como una broma, pero no como un punto que ofrezca un servicio digno. El mapa es curioso porque constata que más de media ciudad carece de este servicio, aunque se pueden extraer de él muchas más lecturas, como la paradoja de que el que se supone nuevo polo de atracción turístico de la ciudad, la Ciudad de las Artes y las Ciencias, y todos los barrios que la rodean, estén en medio de la más oscura penumbra (de la que no saldrán, hasta entrado el 2010).

*Nótese que en ningún momento he hablado de su deficiente y desigual mantenimiento que seguro que recuerdan las tristes consecuencias que tuvo.

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