05 noviembre 2008

Otra estúpida e infundada opinión sobre el triunfo de Obama en las presidenciales estadounidenses

Lo reconozco. Hoy era prácticamente imposible no emocionarse con la victoria anoche de Obama en los EEUU. Pero especialmente lo era por el emotivo tratamiento informativo que ha brindado a su triunfo, de manera prácticamente unánime la prensa española (salvo en la Cope, más que nada, por joder). La palabra cambio ha sonado por todas partes y en todos lados se ha dado por hecho que va a producirse. Y yo, no es que quiera aguarle la fiesta a nadie, pero no puedo dejar de señalar lo chocante que me resulta que el personal se trague el asunto con semejante alborozo, precisamente aquí, donde vivimos una situación muy similar en 1982 con la victoria de Felipe González. Y no hace falta que les comente el cambio que hubo y cómo acabó todo.

Pero bueno, ganó Obama. "It's been a long time coming, but tonight, because of what we did on this day, in this election, at this defining moment, change has come to America", dijo el futuro presidente en su discurso de la victoria. Lo hemos oído hoy mil veces, y todo el mundo se emocionó. El cambio, ahí está, a la vuelta de la esquina. Y estamos ya todos ansiosos por ver qué sucede. En su país, por un lado, los que esperan que todo cambie; que serán seguramente los que otras veces no acuden a las urnas y ahora le han dado la victoria, esperando de él que tome medidas verdaderamente rompedoras, desencantados de la deriva de su país saqueado por el liberalismo salvaje del que se ha vestido toda la vida el sueño americano (lo que aquí llamamos "la cultura del pelotazo", cuyos frutos también ahora estamos paladeando). Por el otro, los que esperan que no sea así, y para asegurarse en la medida de lo posible, le han costeado la campaña más cara de la historia (si quieren saber quiénes son, aquí tienen parte de la lista. Como verán, no falta Goldman Sachs como los segundos mayores contribuyentes de su campaña). ¿A quién traicionará Obama? ¿A los que sueñan con ese cambio indefinido que ha prometido en cada mitin o a los que se la han subvencionado y deberán respaldarle para su reelección? ¿Son compatibles esos intereses? Si Obama nos dijera que sí, sin duda nada habría cambiado.

De lo que no cabe duda es de que nos esperan unos próximos meses francamente interesantes en lo que se refiere a política internacional. Por no hablar del inminente advenimiento del fin del mundo, porque aunque hoy no se lo he oído comentar a nadie, me suena que había alguna profecía que hablaba de que llegaría cuando coincidieran un Papa nazi y un presidente de los EEUU negro. ¿O era al revés? Bueno, seguro que Íker Jiménez nos saca pronto de dudas.

PD: Perdonen por el enlace al tema de Quireboys, pero cada vez que escuchaba el discurso me venía a la cabeza. Espero que lo disfruten.

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