24 noviembre 2008

Declaraciones

  • "No son generalizables, cierto, pero no son hechos aislados ni aislables de lo que nos está sucediendo, lo que ha acaecido a propósito de una memoria en la que fue su casa de Santa Maravillas, o la sentencia de supresión en un colegio de Valladolid de los crucifijos, en los que se denota una cristofobia que, en definitiva, es odio de sí mismos".

    El cardenal arzobispo de Toledo, monseñor Antonio Cañizares, tratando de trasladar a Cristo la reacción negativa que genera, entre las gentes de bien de todas las confesiones (cristianos incluidos), la intolerancia y los modos absolutistas de la jerarquía de la Iglesia Católica en España. No respetan ni a aquél a quien dicen representar.

  • "Este país tiene también esos deportistas, deportistas que se sienten orgullosos de su país, que no tienen complejo de su himno y de su bandera porque saben que te representan a ti y juegan por ti. Por eso cantaban abrazados lo de 'yo soy español, español, español'. Porque saben quién son y de dónde son."

    Es sólo un fragmento de la sarta de tonterías que he escuchado esta mañana a un exitoso locutor de una importante emisora de radio nacional (y no precisamente en la Cope), a propósito de una victoria deportiva. Periodismo rancio y cutre.

  • "Si la Copa del América nos importaba mucho en el año 2007, la próxima edición nos importa mucho más, no sólo por razones deportivas y sociales, sino también porque estamos inmersos en la situación económica en la que estamos. [...] Si se celebra, la Copa del América de 2010 supondrá una oportunidad magnífica para la economía local y para la española"

    Son palabras de la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, que ante la falta de medidas reales para ayudar a sus ciudadanos en los tiempos que corren, insiste en la mentira de que la Copa América fue beneficiosa para ellos (cuando lo cierto es que no pudo evitar que la crisis hiciera irrupción en la Comunitat antes que al resto de España ya en verano de 2007). Que los medios locales, a los que les vendría de maravilla la publicidad institucional que la competición supondría, no recuerden que aquello fue una estafa, no significa que haya dejado de serlo.

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