12 noviembre 2008

Casualidades

Según decenas de informaciones aparecidas en prensa y nunca desmentidas, José Manuel Medina, durante sus últimos años al frente de la alcaldía de Orihuela, disfrutó durante meses en exclusiva de un Rolls Royce y de un chalet en la costa que le cedió el promotor Joaquín Grau Pomares. Éste, en el mismo periodo de tiempo, obtuvo por parte del consistorio gobernado por Medina la recalificación de unos 2 millones de metros cuadrados para construir 2.000 viviendas. Semejante casualidad fue llevada a los tribunales por la Fiscalía Anticorrupción de Alicante junto a otra larga lista de causas que apuntaban también hacia supuestos turbios manejos del ex alcalde.

Y ayer, tras tomar declaración exclusivamente a Medina, el juez de primera instancia del juzgado de Orihuela desestimó la causa que contemplaba estas dádivas del promotor al ex alcalde como un presunto delito de cohecho, tráfico de influencias y prevaricación. Las razones del archivo pueden leerlas en estos artículos (1, 2), pero les resumo que van desde los supuestos fallos en el planteamiento del caso por parte del fiscal a las fáciles justificaciones que el acusado ha podido preparar en los dos largos años que han transcurrido desde que se planteó la acusación hasta esta vista. Se suma así éste a la larga lista de casos de presunta corrupción política por parte de cargos del Partido Popular (el del ex alcalde de Alicante Luís Díaz Alperi fue de los más sonados) que en los últimos años se detienen sin salir de las instancias judiciales de la Comunitat.

"Denme de baja en la lista de supuestos corruptos" declaró ayer Medina con regocijo al salir de los juzgados, sintiéndose ya liberado del suave marcaje al que le ha sometido la Justicia valenciana. Y es que, con la laxitud con que en la Comunitat se juzgan los presuntos casos de corrupción que afectan a cargos del Partido Popular (algo tan casual, oiga, como que Medina usara el vehículo de lujo del constructor al que beneficiaban sus recalificaciones, no vayan a pensar mal), el dicho sobre la honestidad que Plutarco atribuyó al César hace ya un tiempo que transmutó. Aquí no importa no parecer honesto u honrado, sino que el hecho de no serlo no llegue a ser demostrado.

FOTO: Medina (a la izquierda) sale sonriendo de los juzgados en una de su múltiples visitas en esta foto de Gabriel Miró para EFE.

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