04 noviembre 2008

Buenos tiempos para zapatero

Ahora mismo, al contrario que en los últimos años, tiene trabajo a destajo. Y se afana en hacerlo tan bien como siempre, aunque alargando la jornada lo que el cuerpo le permite para que sus clientes no tengan que esperar demasiado. Cuando uno entra en su pequeño establecimiento llaman la atención dos cosas: lo que cuesta verle, casi siempre lo suficientemente encorvado sobre los zapatos que repara, como para que no se le vea oculto tras el mostrador; y que trabaje mientras de fondo, en lugar de la habitual radio, se oigan los efectos especiales de alguna película de acción, sus favoritas, aunque no mire casi nunca la pequeña pantalla de su tele de 14 pulgadas. Hace años sí que escuchaba alguna emisora, pero acabó harto y hastiado de oír en todas lo bien que decían que le iba a todo el mundo, lo estupendo que eran los bajos intereses o el buen indicativo que era para todos el hecho de que subiera la venta de automóviles de lujo. Y eso, cuando él sabía, por su propia experiencia y la de otros colegas, que lo que decían no era cierto; no al menos para un zapatero honrado como él al que nada rendían sus pocos ahorros y que se las veía canutas para reunir 600 euros después de haber pagado la alta cuota de "autónomos" que es necesaria para, en el futuro y si nada se tuerce, tener una pensión tan solo decente.

Ahora, en cambio, las cosas sí que van bien, piensa el zapatero. Él, siguiendo el final de una de sus películas, no ha visto como en el informativo del mediodía pretendían que la audiencia sintiera pena por un capataz de obra, ahora en el paro, que en los últimos años se embolsaba 3.000 euros al mes sin rubor, sin pensar qué estaba funcionando mal para que hubiera tanto trabajo en un sector tan poco competitivo y sobrevalorado como el suyo. Otra mentira, habría dicho, de haberlo visto, el zapatero, que gracias a que ahora la gente ya no se compra un nuevo par de zapatos a las primeras de cambio, tiene su pequeño establecimiento lleno de calzado y bolsos esperando reparar, ha conseguido juntar sin mucha dificultad unos mil euros los últimos meses, y al tiempo ve como sus ahorros llevan rindiéndole en el banco. Ahora sí corren buenos tiempos. Sin duda.

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