05 octubre 2008

Alicante y Valencia, hermanadas (por la estafa)

Si no lo leo, no me entero. Me refiero a la Volvo Ocean Race, ese evento que va a poner "a Alicante en el centro del universo" -no serán esas las palabras exactas de nuestros gobernantes, pero por el estilo- y que, por lo visto, empezó ayer en Alicante. Y digo por lo visto, porque he tenido que verlo en las ediciones valencianas de El País y El Mundo para enterarme, porque si es por las nacionales, ni el tato se entera de que en Alicante está sucediendo algo que tenga relativo interés. En Público o El País la competición no recibe ningún tratamiento ni en la sección de deportes, y en El Mundo y ABC sólo aparece en ésta; pero lo que son llamadas en portada, ni una. Cabe deducir que el interés de esta prueba en España es nulo -para qué voy a molestarme en ver lo que dice el New York Times-, pero llama la atención que en la provincia de al lado, una Valencia que en cierto modo debería mostrar algo de interés por el asunto, ya que el evento está financiado en parte con los presupuestos de todos, la carrera de marras no ocupe tampoco las portadas de sus dos principales periódicos (miren si importa poco, que Levante-EMV la cubre por agencias). Un trato, supongo, similar al que los medios alicantinos volcarían en su día a las regatas de la Copa América: cercano a cero. Como la afición que se tiene aquí a la vela.

Los medios afines antes citados, lanzan titulares rimbonbantes para justificar el desembolso de caudales públicos en el sarao por parte del partido en el poder, a propósito de las 35.000 personas -acumuladas- que acudieron ayer al puerto alicantino a ver la primera regata (ya me dirán qué éxito es convocar a esa cantidad de gente a un acto gratuito que se ha anunciado como único y vital, en una ciudad de 350.000 habitantes). Pero la realidad del asunto, que muestran los pocos medios empeñados en hurgar en el trasfondo de tanto escaparate, es la misma de siempre: que esto no sirve para nada (no va a solucionar la crisis, ni es una plataforma turística de envergadura), ni le interesa nadie (salta a la vista del que quiera mirar). Pero eso sí, añado yo, consigue algo que se antojaba muy difícil de conseguir: hermanar a dos provincias tradicionalmente enfrentadas como Alicante y Valencia. Aunque sea en la estafa de sus gobernantes.

Publicar un comentario