26 septiembre 2008

Vistazos - 26 septiembre

  • Hoy, al coger Público de la estantería del kiosko del barrio, he notado un espesor especial. El motivo, el suplemento celebrando su primer aniversario en la calle. Desde aquí mi felicitación por la onomástica, y la recomendación al personal de que lo compren de vez en cuando. Y no solo por sus promociones los fines de semana, o porque sólo cuesta 50 céntimos de martes a jueves (los lunes acaban de subirlo), sino porque solo en sus páginas se pueden encontrar algunos puntos de vista de la realidad que difieren a los que lanza todo el resto de medios escritos (y que no por ello, más bien al contrario en muchas ocasiones, son menos válidos). No es un diario perfecto -dudo que exista-, pero sí es necesario. Larga vida.

  • A los que lo compren (al menos en la edición que ha llegado a Valencia), sin embargo, les sorprenderá su patinazo (debido seguramente a la hora cierre del periódico) al dedicar dos páginas en su sección "Mundo" al esperado acuerdo entre republicanos y demócratas en EEUU para inyectar 700.000 millones de dólares de capital público en el podrido sistema financiero privado norteamericano, que finalmente no se ha alcanzado. Y no se ha alcanzado no porque los demócratas ahora abanderados por Obama se nieguen a que el Estado haga semejante despilfarro para salvar los traseros de algunas de las mayores fortunas del país, en absoluto. Los demócratas estaban a favor. Si no ha salido adelante es porque los republicanos, que ven como McCain retrocede en las encuestas, pensaron que apoyar esta medida de su presidente Bushsería impopular. Pero lo cierto es que, por muy "progre" que nos lo vendan, Obama y los suyos no cambiaran un ápice la política estadounidense que, como es sabido por quien quiere saber, no se decide en la Casa Blanca. ¿Nos tratarán mañana de vender de nuevo, desde algunos medios "independientes", que Obama es la alternativa o el cambio? No lo duden.

  • Y hasta aquí mis vistazos de hoy, porque el queda lleva revoloteando una semana por mi ordenador sin que viera el modo de sacarlo a relucir. Y tiene que ver con Hugo Chávez, el primer ministro venezolano al que he defendido desde este blog en más de una ocasión de los ataques infundados y orquestados que ha recibido por parte de muchos medios de comunciación españoles. Sin embargo, esta vez lo nombro para condenar su acción de la pasada semana de expulsar de su país a los miembos de la ONG Human Rights Watch, tras lanzar estos un informe en el que denunciaban determinados comportamientos del Estado venezolano que violaban los derechos humanos. Y es que, independientemente de que esta ONG no me suscite la misma confianza que Amnistía Internacional -no por que no denuncien problemas en países de todo pelaje, sino porque extrañamente se airean mucho más los que ponen en entredicho a unos determinados-, un país que presuma de democracia y de libertad ha de permitir la observación de estos organismos y su libre expresión. Sin embargo, Chávez, impulsado por su populismo -su más condenable característica- y por incitar los impulsos más bajos de su electorado, tomó una muy mala decisión. Y hay que señalarla.

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