15 septiembre 2008

Menos mal que es el bueno

Seguramente, si cuando se topan con un programa de economía en la radio no cambian de dial, habrán escuchado más de una vez como algunos señores calificados como especialistas, presentados como "fulano de tal, director en España de Merrill Lynch", daban estupendas recomendaciones a los oyentes sobre cómo invertir su dinero en bolsa. Y lo hacen -o lo hacían, estaré atento en adelante para ver si asoman de nuevo- porque ellos, los bancos de inversiones, son los que controlan cómo funciona esto de la economía. Versión capitalista, por supuesto, que es la buena, la nuestra.

Pero para sorpresa de todos, resulta que ahora son estos y otros expertos en el mercado los que se la están pegando en los EEUU, el país abanderado del liberalismo que en las últimas semanas ha nacionalizado -es decir, ha empleado dinero público para comprar- dos financieras privadas que también se iban al traste. Esa actuación del gobierno estadounidense de hace unos días evitó los desplomes de la bolsa, que registró alzas momentáneas (hay que ver lo contentos que se pusieron los accionistas al ver que el dinero público servía para paliar los errores privados), aunque ante el anuncio de la quiebra ayer de los especialistas Lehman Brothers -y el rumbo similar que llevaba Merrill Lynch- la bolsa está cayendo ahora en picado. Es normal, si sale a la luz que los iconos en ese juego de valorar las empresas en base a intuiciones de futuro y no en cómo funcionan realmente, que es básicamente lo que es el mercado de valores, se demuestra que están en quiebra, a ver quién es el último en vender sus acciones y llevarse lo que pueda para casa.

Y así seguimos los pobres, observando con ignorante curiosidad (cuando no, pasando absolutamente) cómo un puñado de ricos se juegan nuestro destino en ese tablero de juego de la economía capitalista que es la bolsa. La suerte que tenemos es que siempre nos dicen e insisten en que este sistema era el bueno, y no ninguno de los múltiples que se proponen desde otras vías, que son cosa de radicales y chalados. Menos mal.

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