25 septiembre 2008

La broma que no cesa

Violencia, dolor, vergüenza, hipocresía... la verdad es que esta semana las entradas del blog no me están saliendo especialmente agradables. "¿Pero qué sucede en ese reino de Camelot, de la luz y del amor, que es la Comunitat Valenciana?" se preguntará algún lector sorprendido ante la ausencia de novedades en la "locomotora de España" (con el permiso de Murcia). ¿No sucede nada en la Comunitat? Al contrario, sí suceden cosas, pero el guión de los hechos está tan manido que a uno le da vergüenza asomarse por aquí para contar por enésima vez lo mismo. O parecido, porque los detalles cambian, pero el resultado es idéntico.

Sin ir más lejos el otro día se escenificó en les Corts un debate de política general -aplaudido por parte de la crítica- en el que cada uno se limitó a decir su papel, aunque, como siempre, Francisco Camps fue el único que chupó cámara (de Canal 9 y de la mayoría de los medios), esmerándose exclusivamente en quedar resultón al soltar su frase para el corte o los titulares (que no fue otra que "pido a los socialistas que en su congreso crucen el Rubicón como ya hicimos nosotros", sugiriendo que el PSPV lo que ha de hacer es independizarse de Madrid como "hizo" el PPCV -el colmo-). El resto, un aluvión de proyectos, muchos de los cuáles lo son desde hace años, y multitud de cifras positivas a su favor y negativas en contra del gobierno (Miguel Olivares contrastó los datos ofrecidos y los reales en un artículo en El País). Ah, y que no se me olvide, una propuesta estrella para mitigar los efectos de la crisis: rebajas fiscales para los hipotecados; o lo que es lo mismo, que los que pensaban que tenían suficiente dinero para comprar cuando el precio estaba por las nubes (mientras los que menos tenían ya sufrían en tiempos de bonanza), serán de los pocos beneficiados por la medida (una vez más, Camps sale a repartir ayuda a los que más tienen). Por su parte, Ángel Luna estuvo tan ácido - o tan poco, depende de los gustos- como siempre, pero nadie se enteró. Y de la pobre Mónica Oltra ya ni hablamos (Camps aprovechó su turno de réplica para, como en un "diálogo de besugos" del Mortadelo, decir más frases sin responderla. Total, en casi ningún sitio iban a escucharse sus críticas).

¿Qué resulta de todo esto? Pues que, si uno se atiene a la impresión general que transmiten los medios valencianos (mayoritariamente), al molt honorable nadie le chista y, lo que le toca (según su versión, por supuesto) lo tiene controlado. Vamos, como siempre. Sin embargo, la realidad se empecina un día sí y otro también en arrojar datos que ponen en evidencia todo el tinglado que tiene montado en la Comunitat, que se está desmoronando como un castillo de naipes ante la pasividad de sus narcotizados ciudadanos. Sin ir más lejos, ayer el INE informaba de que la ocupación hotelera cayó el pasado mes de agosto 3 puntos y medio en la Comunitat Valenciana respecto al pasado año, lo que pone en entredicho la existencia de los idílicos beneficios de los grandes eventos a los que contínuamente apelan Camps y sus consellers.

No obstante, esa noticia se perderá entre las hojas de los pocos medios que la publican; al igual que la de unos miembros del Partido Popular votando en el Consell en contra de la congelación de sus sueldos -propuesta aquí por los dos grupos de la oposición- que están realizando numerosos representantes públicos a lo largo y ancho del país. Sí, hacerlo significaría reconocer que cobran de lo lindo y podrían vivir con menos, aunque sería un detalle. ¿Pero por qué aquí? ¿Qué ahorro supondría para los valencianos ese frenazo si los ciudadanos a penas han notado que Camps casi ha duplicado desde su llegada el número de altos cargos que heredo de Zaplana? Nada hombre, y total, aunque lo aprobaran nadie se iba a enterar. Como tituló Supertramp: "¿Crisis? ¿Qué crisis?" Lo de siempre. Ya les avisé.

PD: Una cosa más. Levante-EMV informaba hoy que, mientras el PSOE criticaba desde Madrid las rebajas fiscales a los hipotecados, pues son medidas como ésta las que "han contribuido a inflar la burbuja inmobiliaria". Sin embargo, el PSPV apoyaba la medida en les Corts. Es evidente quién, en este caso, ha olvidado cuáles son las prioridades y principios de la izquierda.

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