17 septiembre 2008

Gracias Extremo

¿Se han enterado de que La Oreja de Van Gogh cambió de vocalista? ¿De que fue número 1 de ventas en este país la pasada semana? Seguro que sí. Al grupo pop se le han dedicado decenas de páginas y multitud de minutos en prensa, radio y televisión y a uno, aunque no le gusten, no le queda más remedio que tragárselos. Hoy Extremoduro le ha arrebatado, tan solo una semana después, ese número 1 (y Metallica, con su nuevo álbum entrando al segundo puesto, los desplazó un puesto más atrás). Sin embargo, pese a tratarse de posiblemente la banda de rock (ese género que tanto se menciona pero del que tan poco se habla) español más influyente de la historia, de su primer disco de estudio en seis años y de llevar todo el verano haciendo una gira multitudinaria con conciertos memorables (yo vi uno y me emocioné, pese a no ser santos de mi devoción), algo me dice que no le dedicarán tanto espacio mañana en los informativos a su número 1 como se dedicó la pasada semana al de LODV, pues tampoco ha merecido se regreso el trato que el de los vascos. Pero yo se lo cuento, porque aunque el silencio general provoque que la semana siguiente La Oreja de Van Gogh, la banda sonora de Mamma Mia o cualquier otro producto con el que nos bombardean a diario, recupere esas primeras posiciones de las listas, gracias a pequeñas noticias como ésta uno recuerda que aún hay un montón de gente por ahí que anda a su bola. Y se alegra.

Les dejo con Dulce introducción al caos, el primer tema extraído de La Ley Innata, el nuevo disco de Extremoduro. No, no hay videoclip. Ellos son así.



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