30 septiembre 2008

10.000 que no son nada

El pasado viernes asistí al concierto que Extremoduro dieron en Beniparrell (a pocos kilómetros de Valencia). Habría alrededor de 10.000 personas, que unidas a las que no repitieran de las más de 15.000 que asistieron al que la banda realizó en la también cercana Paiporta, sumarán cerca de dos decenas de miles de personas que, en Valencia, habrán visto este verano a la banda extremeña de rock. Una banda que, al contrario de Madonna (poniendo un ejemplo reciente), está dando recitales por todo el país, por lo que no se reúnen todos sus seguidores en un par de noches. Les cuento todo esto para señalarles que del concierto -en el que tuve la suerte de reencontrarme con muchos viejos amigos, junto a miles de chavales algunos de los cuales nacerían cuando la banda publicaba su primer disco- no se publicó ni una foto ni un breve al día siguiente (y eso que en Valencia se realizarán al año a penas cuatro o cinco conciertos que reúnan a tanto personal).

Ya hace unas semanas, ante el silencio mediático al regreso de Extremoduro -caso en el que insisto porque es un ejemplo evidente-, les hablé del vacío que los medios de comunicación españoles hacen a cualquier música que, no ya suene a rebelión, sino que perturbe lo más mínimamente el status quo. A la semana, cuando la banda recibió el disco de oro por las ventas de su nueva grabación, la vi en los informativos de TVE, y hoy es El País el que, presumiendo de ello, publica "la única entrevista a un medio escrito diario" que a fecha de hoy ha concedido su líder Roberto Iniesta. Aunque tarde en ambos casos, tal como está el patio, es hasta de agradecer que se hayan abierto ese par de brechas hacia algo que por sí solo merece ese tratamiento y mucho más (si nos atenemos a los valores con que se configuran regularmente esos espacios). No obstante, cabe preguntarse el por qué sucede esto con la música en este país (y no en otros como EEUU o el resto de Europa, como podrá atestiguar cualquiera que haya viajado un poco), si se debe a una herencia del pasado de la que el sistema no se quiere desembarazar o a que en los medios de comunicación la gente que ocupa la sección de cultura está "porque no vale para las demás". Por triste que parezca para los que trabajamos o hemos trabajado en ella, sería preferible lo segundo a que realmente existiera la firme intención de que mensajes como los de temas como Ama, ama, ama y ensancha el alma no llegaran todavía a más gente. Yo prefiero no pronunciarme.

PD1: Hay que señalar que en lo de la música no influyen los intereses empresariales, como sí sucede con los escritores de que se habla en unos medios u otros (eso da para muchas otras entradas). Extremoduro y muchas bandas de rock comparten sello con otras bandas que reciben un enorme tratamiento mediático.

PD2: Les dejo con un vídeo de Extremoduro interpretando el tema antes citado, juanto al sutor de su letra, el poeta Manolo Chinato. No lucen tan bien como los chicos de El Canto del Loco, aunque lo que cuentan sin duda es harto más interesante.

Gracias Amparo por avisarme de la publicación de la entrevista.



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