12 agosto 2008

A propósito de Osetia del Sur

A la vergonzosa ceremonia de la hipocresía que estamos presenciando en la República Popular China, se ha sumado estos días, como ya sabrán, un nuevo conflicto bélico en el que una superpotencia como Rusia ha tomado parte protagonista. Yo poco les puedo explicar de la guerra, pues a estas alturas aún compro libros para terminar de entender otras como la que tuvo lugar en la antigua Yugoslavia, y ésta en Osetia del Sur (territorio vinculado actualmente a la República de Georgia, en el que conviven los partidarios de la independencia de la región y su anexión al territorio a Osetia del Norte -vinculado a Rusia- y los que quieren seguir igual) tiene raíces de fondo similares. De las que se pierden en el tiempo.

Es por eso que les remito a los especialistas -trataré de ayudarles a determinar cuáles son- que ya están tratando de arrojar luz sobre el asunto. De entre ellos, es el profesor Titular de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad Autónoma de Madrid, Carlos Taibo, el que ha escrito el texto que hasta ahora me parece más meridiano para entender las causas últimas -que no el trasfondo que sirve como excusa- que han motivado que el conflicto aflore ahora. Su título es Osetia del Sur: sin asideros, y en él pone además de manifiesto la hipocresía manifestada por las dos grandes superpotencias -EEUU y Rusia- a la hora de justificar de cara al mundo su política internacional. Les destaco un fragmento:

"[...] Lo ocurrido los últimos días es un ejemplo de libro del obsceno vigor contemporáneo de los dobles raseros. Los de Washington saltan a la vista: si hace unos meses la Casa Blanca contestó abiertamente la integridad territorial de Serbia, ahora, en cambio, se acoge el principio correspondiente cuando de por medio se halla la del ahijado georgiano. Mientras, las acusaciones vertidas contra Rusia por haber intervenido militarmente fuera de sus fronteras no pueden producir sino estupor habida cuenta del registro que Estados Unidos arrastra en ese terreno.

Claro que Moscú no sale mejor parado: si se opuso con energía a la independencia de Kosovo, ahora parece coquetear con una secesión de Osetia del Sur, mientras, y como es sabido, niega drásticamente cualquier horizonte de este cariz en la casi vecina Chechenia. Si las opiniones de Putin sobre los genocidios ajenos tienen, claro, una credibilidad menor, por no faltar ni siquiera falta el empleo instrumental de los contingentes de pacificación: desde hace tres lustros es evidente que los soldados rusos desplegados en Osetia del Sur y en Abjazia están alineados con uno de los bandos enfrentados, sobre la base de un modelo que Washington tuvo a bien patentar, con lamentable éxito, en Haití. Así las cosas, la conclusión parece servida: la integridad territorial y el derecho de secesión se blanden, por tirios y por troyanos, conforme a los intereses respectivos. [...]"

Apuntado esto -y tras emplazarles que sigan también el tema a través del blog de Félix Soria, que lo analiza sin tapujos (aquí un ejemplo) y recomienda interesantes lecturas para complementar al final de sus textos-, recomendarles también que no traten de entender lo que allí sucede acudiendo a alguna tertulia radiofónica, pues estos días he navegado por las ondas y he alucinado escuchando los argumentos esgrimidos por algunos contertulios, de diversas emisoras, lanzados a defender independencias en países lejanos con la misma fiereza con que niegan consultas en regiones cercanas, o a justificar o descalificar invasiones dependiendo de quién las realice. Si no fuera porque sus comentarios influyen en mucha gente, semejante espectáculo de desvergüenza resultaría incluso cómico. Con lo fácil que es hacer como un servidor: si no sabes, callas.

PD: Independientemente de lo apuntado, pero con cierta relación, les emplazo a que lean la úiltima entrada del blog de Diego Areso, Quinta Tinta. Su título es Las guerras tienen buenas fotos.

PD2: Muy breve y muy clara es la explicación motivadora del conflicto actual en Osetia del Sur apuntado por Jesús Pérez en la entrada Ajedrez en el Cáucaso de su blog Guerras Posmodernas. (vía Libro de Notas).

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