28 agosto 2008

Free Gorki. Free rock.

No sé si habrán enterado -seguramente sí (yo lo hice a través de MigraMundo), porque se le ha dado una importante cobertura en los medios nacionales- de que anteayer, el aparato administrativo cubano detuvo en La Habana a un joven, cantante de un grupo de rock, acusado de peligrosidad social; una figura "predelictiva" habitual de los regímenes totalitarios -el franquista tenía la suya- que sirve para detener arbitrariamente a quien se desee aunque no haya cometido delito, bajo la acusación de que se sospecha que puede llegar a perpetrarlo. Se trata de un nuevo atropello de las libertades en Cuba, que hay que conocer y denunciar, pero cuya repercusión me ha llamado particularmente la atención, pues hay como Gorki, el involuntario protagonista de esta noticia, decenas de casos similares actualmente en Cuba que a penas trascienden, pese a los constantes recordatorios de organizaciones como Amnistía Internacional.

Quizás lo que llame la atención del hecho a los medios españoles es que Gorki sea un rockero, y eso lo hace más noticiable que si se tratara de otro simple militante político. Sin embargo, hasta ahora no he leído ni escuchado los matices que tiene esta noticia. Y el más significativo por su particularidad es que, en el régimen castrista, llevara Gorki junto a su banda una buena temporada haciendo temas combativos* e interpretándolos en la isla, lo que podría apuntar o bien a la ineficiencia del aparato censor de la dictadura (que según cuentan en sus canciones no ha cejado de perseguirles), o a que su censura no es tan sumamente terrible como se nos pinta y se pueda ejercer algo de crítica desde dentro, cosa que no se pueda decir de otros muchos "gobiernos amigos" del Estado Español. Obviamente, libertad no hay, porque ahí está el joven Gorki y decenas de personas discrepantes con el gobierno totalitario de los Castro, dando con sus huesos en prisión, pero el hecho es cuanto menos curioso, además de tremendamente meritorio para la banda rockera.

Lo gracioso o triste del caso, según se mire, es que en este país, los mismos medios que se rasgan las vestiduras con el caso cubano, son cómplices y mantienen un esquema similar aquí, en el que los grupos españoles que se atreven a hacer canciones que reflexionan y critican ácidamente la sociedad que nos rodea no reciben ni un minuto de sus emisiones o un párrafo de sus publicaciones. Y todo al tiempo que se guarda un silencio cómplice -si no se aplaude- cuando el aparato del Estado las persigue. Así casos como el de Soziedad Alkoholika o las constantes censuras de conciertos de bandas rockeras en nuestro país, nos acercan -junto a casos como el de El Jueves, o las detenciones por quemas de fotos de los reyes- más a la situación actual de Cuba y a nuestro más vergonzoso pasado, que a la sociedad libre y moderna que presumimos ser pero no somos.

Brindémosle pues nuestro apoyo a Gorki, a su grupo Porno Para Ricardo, y a las decenas de artistas que combaten desde dentro la dictadura castrista, pero acompañémoslo de gestos que nos hagan poder pedirlo sin tener que sonrojarnos por ser cómplices de auspiciar aquí el mismo esquema. Y es que Dylan, Silvio, Raimon o Serrat, por citar nombres de músicos excelentes, son los que nos acompañaron hasta aquí, pero no es sino con otros como Porno Para Ricardo, Reincidentes, Tote King o Los Chikos del Maíz, seguramente no tan buenos, como podremos dar el siguiente paso. Todo sea que algunos no quieran que lo demos.

*En este site podrán escuchar un puñado de canciones de su último disco A mí no me gusta la política pero yo le gusto a ella, de 2006. Vale la pena.

NOTA: A día de hoy Radio3 no emite ni un solo programa especializado en rock y, pese a ser la emisora musical con un contenido de mayor calidad, el rock -siendo uno de los géneros de mayor producción mundial- a penas recibe un trato residual en sus espacios. El hip hop, cuenta tan solo, el otro estilo de música popular de carácter más crítico, solo cuenta con dos (cuatro a lo sumo) horas semanales. Respecto a las radios convencionales, tomando el caso de la Cadena Ser, cuya línea editorial es la más situada a la izquierda (que no "en"), no dedica siquiera un 1% de sus contenidos musicales al rock o al hip hop. En los medios escritos, la presencia del rock y el hip hop es también testimonial, en la práctica totalidad de los casos.

Hace un par de años, el grupo Boikot grabó el tema cuyo vídeo les enlazo a continuación, en el que contó con la colaboración de numerosos músicos de bandas de rock del país, para denunciar la persecución que algunos de ellos estaban sufriendo en España. El tema era francamente noticiable, pero no recibió ningún eco por parte de la prensa. Señálenmelo si me equivoco.


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