20 agosto 2008

El circo llegó a la ciudad

Quizás, si viven fuera de los límites de la Comunitat Valenciana, entre tanta avalancha de medallas conseguidas y casi conseguidas el detalle se les haya pasado, pero cuando escribo estas líneas faltan menos de 48 horas para que los pilotos de la competición Fórmula 1 empiecen a dar sus primeras vueltas por el circuito emplazado dentro de los límites de la ciudad de Valencia. Seguramente consideren que, bien, lo verán, pero la carrera tampoco tiene la mayor importancia. Pero se equivocan. El evento, anunciado en plena precampaña electoral por la empresa privada organizadora y las principales autoridades locales y regionales (que un movimiento puramente caciquil ligaron su realización a su reelección), es vital para los valencianos, pues en su éxito se basa casi exclusivamente toda la gestión que realiza el govern de la Generalitat Valenciana. Si la Fórmula 1 fallara, seguramente la Comunitat caería en barrena, pues la cúpula del Consell, al margen de construir el circuito invirtiendo dinero público a fondo perdido (se dice que costará cero, que algún día los constructores de la zonas urbanizables que lo rodean, asumirán su coste, pero eso está por llegar y por ahora los valencianos lo hemos pagado a escote), poco más ha hecho desde que inició la última legislatura (si convenimos que las quejas y súplicas no cuentan como trabajo, que si no se habrán herniado).

Así pues, los valencianos capitalinos, huidos en su mayor parte -afortunados ellos- de la gran ciudad, vigilan de reojo lo que sucede en su urbe, pues de ello depende su prosperidad. Y se nota cierta ansiedad. Desde hace semanas se sabe que muchas entradas, que en principio se dijo que se habían vendido en un tiempo récord, seguían en el cajón, y sorprendentemente el número de las nos vendidas aumentaba a medida que avanzaban los días. Parece pues que no se llenará a pesar de las ofertas de última hora, pues los prósperos valencianos han aprovechado estas fechas para visitar otros parajes y, por lo que parece, no hay tanta prosperidad fuera como para que vengan acá a llenar nuestro circuito de quita y pon. De todos modos esto, al final ¿a quién perjudica? ¿A los reventas? Pues que se fastidien, porque amantes del pelotazo somos, pero esos se pasan de listos.

Pese a todo, mis conciudadanos no tienen que alarmarse mucho, porque los que quedamos les podemos dar fe de que el centro de la ciudad está muy concurrido de guiris, que parece que es lo que queremos, y es fácil ver a más de uno picar y sentarse en esas terrazas cuyos precios los autóctonos (no muy prósperos) no nos podemos permitir. Luego, cuando les enseñan el tique y flipan en colores o cuando bajan al metro esperando un servicio normal y lo que se encuentran es que lo que tienen es que esperar (pero literalmente, y unos diez o quince minutos a que pase su tren, si no es que se equivocan y cogen otro), pues entonces se dan cuenta de que esto es de cartón piedra, pero para entonces ya es tarde, ya están aquí. Así lo reflejaba el informe (que no hacía ninguna falta, porque es evidente, pero vaya, no está de más) que se hizo público el pasado fin de semana, y que confirmaba que Valencia atrae más por el impacto de la propaganda que luego satisface por su oferta.

Pero bueno, qué más dará. Si el que viene se va insatisfecho con lo prometido, ya vendrán otros. Será por falta de potenciales turistas. Y si la Fórmula 1 no funciona, pues también, ya se inventará otra cosa. Ya ven, la Copa América fue un fracaso y no evitó que la crisis se mostrara en la Comunitat antes que en el resto del España. ¿Y un año después? Un circuito construido encima de los restos de la America's Cup y otro circo. ¿Será el bueno? No lo creo, pero como se dice por aquí, ¿serà per diners? De eso nunca falta -parta estas cosas- y si falta se pide más (si en el gobierno central está el partido contrario, que si no podemos sacrificarnos). Ah, y esta vez parece que sí vienen famosos (que con la Copa vaya chasco), de modo que poco más se puede pedir. Bueno sí, que gane el piloto suizo, Fernando Alonso (el de la foto). Sería de ensueño. Si es que no entiendo por qué a veces nos preocupamos tanto. Ah sí, era por el porvenir de la Comunitat Valenciana. Perdonen que se me haya olvidado, pero con tanta distracción... Mejor lo dejamos para otra entrada.

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