25 agosto 2008

A coche pasado


  • Transcurridas ya casi 24 horas de la celebración del Gran Premio de Europa de Fórmula 1 en la ciudad de Valencia, dejadas madurar las primeras impresiones y repasada la prensa del día, un servidor se va a permitir realizar una serie de personales observaciones de lo que ha supuesto la primera celebración de este "evento" para la ciudad y la Comunitat Valenciana.
  • En primer lugar señalar aquello en lo que coinciden todos los medios, que es en dar por buenas las cifras que ofreció la organización para la jornada de ayer, de 115.000 asistentes al circuito. Así pues el aforo presentó, según la organización, casi un lleno, pese a que en los días previos no faltaban las informaciones referidas al reducido nivel de ventas que hacía augurar a lo sumo tres cuartas partes de entrada. ¿Se habrán -como suele ser habitual en los eventos fuertemente subvencionados- repartido centenares de entradas gratuitas entre allegados y colegas? Nunca lo sabremos. Pese a todo, en la retransmisión televisada no faltaron los planos, especialmente los aéreos de las últimas vueltas, en que se podían ver gradas -las más cercanas al puente- prácticamente vacías. Hoy escriben los diarios que los seguidores de Alonso se fueron antes de que acabara la carrera. Será por eso.
  • De lo que no cabe duda es de que este primer Gran Premio no ha supuesto un gran beneficio -ni siquiera se podría hablar de pequeño- para la economía valenciana. Por sectores, los principales beneficiados serían los hosteleros, y aunque se registró un aumento de la ocupación, no se llegó al 100%*, lo que deja a las claras que la carrera ha generado más consumo interno -gente que no necesita alojamiento- que externo. Del mismo modo, que no se hayan llenado los hoteles, desmiente el argumento de que la escasez de plazas hoteleras fuera lo que disuadiera a los potenciales amantes de la Fórmula 1 de venir a Valencia. Vinieron los que quisieron y no agotaron ni las entradas ni las plazas hoteleras. Por otro lado, los que al parecer sí hicieron su "agosto" fueron los restaurantes de lujo. Enhorabuena.
  • ¡Ah! Y los comercios que abrieron en esta jornada laboral extra para recoger los beneficios generados por el turismo de la Fórmula 1 palmaron todos, porque estos actos no generan un movimiento paralelo (léanlo en el segundo bloque de la noticia) y la gente de la zona, por lo general, huye. Ya pasó con la visita del Papa, con la Copa América y ahora con la Fórmula 1. No es casual, es que la cosa no funciona como se nos vende.
  • Pero el beneficio no es a corto plazo, me dirán, sino a largo, porque esto tiene una proyección internacional que bla, bla, bla. Ni Antena 3 ni la Sexta dieron en los días previos al Gran Premio ninguna información ni siquiera relativa al plano deportivo del evento, reduciéndose a éste, y en noticias no superiores a los diez segundos, las que dieron TVE y Cuatro. Vamos, que el "circuito urbano" no ha sido noticia para los medios de nuestro país (excepto Telecinco y Canal 9). Lo mismo cabe decir de la prensa nacional en general, que no dedicó a esta prueba más espacio que el que dedica a las del resto del calendario. Así pues, que no nos lleven a engaño: la Fórmula 1 no es noticia destacada -ni como competición- ni en un país que cuenta con un "representante" que la ha ganado en dos ocasiones. Pensar que el mundo está pendiente de Valencia** por disputarse en ella esta competición -cuando no está pendiente ni España- es una falacia que sólo se puede creer los más ingénuos.
  • ¿Y qué dejó para los vecinos? Pues no les hablaré de las molestias que ocasionó, pues ya lo hizo, en un gesto que le honra, el mismo Fernando Alonso el primer día que pisó el circuito. Excepto para los propietarios de bares colindantes al mismo, que ayer se hincharían a vender refrescos y bocadillos, ningún beneficio quedó en el Marítim, Nazaret o el Cabanyal. El único anunciado, que iba a ser su limpieza a fondo por equipos especiales para que quedaran relucientes de cara a los visitantes, nunca se llegó a realizar, al menos en Nazaret y el Cabanyal. Si para anunciar una medida se convoca una rueda de prensa, cuando la medida no se lleva a cabo ¿no habría de convocarse otra para anunciarlo? Eso sí, los vecinos al menos pudimos circular con nuestros vehículos, en las calles no afectadas por el trazado, con cierta normalidad.
  • Y podría contarles más, desde la impresión estética que me produce el circuito a través de la retransmisión televisiva -que omito por ser absolutamente subjetiva-, al descenso de afluencia al paseo marítimo en la semana previa al Gran Premio respecto al resto del verano, pasando por la escasa vergüenza de los presentadores de la retransmisión de Telecinco que no se salieron de su guión triunfalista aunque las imágenes mostradas por sus cámaras desmintieran sus propias palabras; pero creo que con lo apuntado el tema del Gran Premio, proyecto emblema -junto a sucedáneos como la Volvo Ocean Race- de la política autóctona para capear la crisis, está todo dicho. Que Dios nos coja confesados.
  • Bueno, un extra. Para contrastar mi visión de lo vivido este fin de semana, qué mejor que ver un fragmento de los informativos de Canal9, cortesía de Vent d Cabylia. Disfruten.

*Alucinante el artículo de Las Provincias titulando Los hoteles cuelgan el "completo" y apuntando en el cuerpo de la noticia que no está llenos. Sin comentarios. **Un ejemplo significativo de lo poco que importan las ciudades organizadoras de las pruebas a sus aficionados lo da la propia Telecinco, que se refiere a los grandes premios por los países en que se disputan, rara vez por las ciudades que los acogen. De todos modos se trata de una información a la que accederían sólo los aficionados a esta competición, que no tienen por qué ser, como se les presupone cuando se valora el impacto publicitario de la prueba, potenciales turistas.
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