12 julio 2008

Vistazos - 12 julio

  • Desde ayer tengo reservado, para destacarles de un modo especial, el último artículo de Guillermo Pardo en su blog MigraMundo. Su título es Seguirán viniendo para morir entre nosotros y describe de modo lúcido, sencillo y sin tapujos, por qué llegan pateras a nuestras costas y por qué somos cómplices, por acción u omisión, de que eso suceda. Merece ser leído, interiorizado y difundido.

  • Ya lo puse en la columna de destacados de la derecha, pero por si acaso se les ha pasado por alto, aprovecho estos breves para recomendarles la lectura del texto La cadena del crimen, de Javier Ortíz, en el que recuerda lo que muchos pretenden ignorar: cómo la transición española se cimentó sobre numerosas víctimas asesinadas por cuerpos policiales del Estado, cuyos responsables entonces nunca asumieron su culpa (y que, en algunos casos, gozan a día de hoy de puestos muy elevados en destacadas empresas del país).

  • Hablando de todo esto es oportuno recordar como, a estas alturas del siglo XXI, los gobiernos de ciudades como Alicante o Benidorm, renuncian a retirar los títulos de hijo adoptivo de la ciudad al dictador Francisco Franco. Lo paradójico es que al mismo tiempo, los que idolatran al tirano se rasgan las vestiduras porque en latitudes cercanas otras localidades mantengan en su calles nombres de etarras. Hay que predicar con el ejemplo: primero, con toda la legitimidad que les da haber sido elegidos en democracia por sus votantes, retiran todo signo de distinción a la escoria del dictador Franco y sus secuaces, y después, con la conciencia tranquila, piden explicaciones a los demás. Todo lo que no pase por ahí les señala como igual de despreciables, además de hipócritas, que aquellos a los que se pasan el día criticando. Por favor, dejen de dar coartadas a los terroristas.

  • Cambiando de tema, ayer por la tarde escuché al locutor de una emisora de radio, despotricar del gobierno por el dineral que la televisión pública estatal, junto a las autonómicas, habían desembolsado para hacerse con los derechos para emitir en abierto los partidos de la Champions League de la temporada 2008-2009. Señalaba el locutor que estas televisiones públicas habían pagado un montante que las privadas -entre ellas la de su empresa, de ahí su arenga- no se podían permitir porque no resultaba rentable. No obstante, pese a que lo que motivara la denuncia del locutor fuera la rabia por haberse quedado sin el caramelo (otros cientos de tropelías similares no son denunciadas) es cierto que el caso es indignante. ¿Cómo el gobierno del Estado y los de las comunidades autónomas se permiten gastarse semejante barbaridad de millones (hablaríamos una cifra entre los 30 y los 45 millones de euros) de nuestro dinero para retransmitir en sus canales unos partidos de fútbol? Canales que, por cierto, son un pozo sin fondo de pérdidas. Vergonzoso.

  • Podría seguir comentando titulares curiosos de estos días (como Rajoy: "Fabra es un ciudadano y un político ejemplar para el PP" o Los hosteleros estiman que el impacto de la F1 duplicará el de la Copa del América) que se prestan a fáciles réplicas, pero voy a dejar el humor a los profesionales. En concreto a los de Muchachada Nui, que despidieron hace una semana una nueva temporada en la que han dejado algún gag memorable. Este quizás no les haga gracia a todos, pero si, como yo, han trabajado alguna vez en una agencia de publicidad, no podrán evitar partirse de la risa. El mundo creativo es así.

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