09 julio 2008

Perdonen, no teníamos la intención de contarles la verdad

Si no en esa forma, sí es eso lo que hizo ayer el gobierno norteamericano cuando pidió disculpas a Italia y a su presidente, Silvio Berlusconi, después de difundir -en el dossier de prensa que entregaron a los periodistas norteamericanos en la cumbre del G8 que está teniendo lugar en Japón- una biografía del primer ministro italiano en la que se daba buena cuenta de las corruptelas en las que se ha visto implicado en su trayectoria política, así como del uso propagandístico que hace tanto de sus propios medios de comunicación, como de los públicos cuando está en el poder. Según las notas difundidas por las agencias de prensa internacionales, la biografía tampoco tenía reparos en señalar al italiano como un país "conocido por su corrupción gubernamental y su vicio".

Las disculpas de la Casa Blanca justificando el suceso en que la biografía fue recogida a toda prisa de un portal internet, tratan de evitar -y lo conseguirán, porque para el bien del sistema hay cosas que es mejor no remover- un conflicto diplomático no deseado, pero ponen de manifiesto la hipocresía con que se manejan tanto las instituciones que nos gobiernan, como los medios de comunicación a través de los que nos informamos. Porque, pese a que la biografía difundida por la Casa Blanca al parecer no había ningún dato falso y aporta una información que no estaría de más que los ciudadanos -tanto los italianos como los que no lo son- tuvieran presente, tanto los gobernantes como los medios lo han recogido como un suceso gracioso o anecdótico, dando por hecho y tratando por tanto de convencernos, de que la información que hay que difundir es la considerada políticamente correcta, incluso para referirse a un político como Berlusconi, que entre otras cosas fabrica leyes a su medida para evitar el peso de la justicia.

Pero yo me pregunto, para el bien de nuestras democracias, ¿no sería con esos datos con los que habría que identificar prioritariamente a nuestros políticos? Poniendo por caso a los dos últimos presidentes del gobierno español, no estaría de más usar fórmulas como "González, que en sus últimas legislaturas vio aflorar la corrupción en su equipo de gobierno", o "Aznar, que trató en engañar a los españoles tras el atentado más grande que sufrió España". Citándoles así, con actos de los que además nunca se han retractado (además, obviamente, de las fórmulas habituales como "el ex presidente español" o similares), ningún ciudadano olvidaría su currículum, y en cambio podría valorar en mejor medida la credibilidad y validez de sus actos y sus juicios, así como si es conveniente o no que estos y muchos otros políticos sigan gobernando nuestros destinos. Pero en cambio, no sucede eso y ni siquiera los propios medios de comunicación hacen uso de las hemerotecas, por lo que es habitual ver a muchos de nuestros políticos -que no todos- defender una cosa y su contraria con la diferencia de días, así como acumular vergüenzas en sus currículums que les granjearían más de un dúplex en el infierno en el caso de que éste existiera. ¿Por qué sucede esto? Yo tengo mi teoría, pero les dejo que saquen sus propias conclusiones.

PD: Una curiosidad que imagino que muchos ya saben. En internet hay una página web que se autocalifica de sarcástica, dedicada en exclusiva a recoger las biografías de las más destacadas figuras del PP. Se llama Los Genoveses y sus contenidos no difieren en demasía de los de la ya famosa biografía de Berlusconi. ¿Creen que los dirigentes del PP no lo saben? ¿Por qué entonces no se querellan? ¿Será porque, como con la del primer ministro italiano, no se dice en ellas nada que no sea cierto? Si conocen alguna web similar dedicada al PSOE, IU o cualquier otro partido, no dejen de dármela.

PD2: Si González o Aznar se retractaron alguna vez de lo señalado, les agradecería que me lo hicieran saber y me emplazaran al documento en particular que lo certifique. Estaré encantado de rectificar lo expuesto y enmendar mi error

Publicar un comentario