25 julio 2008

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Ayer empezaron ya a poner pegas para que los vecinos pudiéramos acceder a nuestras casas. Llegar hoy a mediodía, después de vernos obligados a tomar varios desvíos y soportar enormes atascos, también ha sido un infierno. Ahora, tratar de disfrutar de la brisa del mar y al mismo tiempo de tranquilidad es imposible. Ya están en marcha los primeros entrenamientos de no se qué competición de medio pelo de coches que a nadie importa un carajo, pero había que ensayar con algo de cara al fin de semana en que se celebre el GP de Fórmula 1 en Valencia. Pensar en huir temporalmente, una tortura, pues lleva aparejada la idea de pensar lo que costará regresar (y eso que no vivo en el barrio de Nazaret, uno de los más dejados por la política municipal diaria y cuyos vecinos, cuando se celebran estas carreras, no pueden salir a pie de su barrio). ¿Creen que a los vecinos afectados -somos varias decenas de miles- nos han informado de alguna manera de los cortes? ¿De las vías que disponemos de acceso o salida? ¿Que se han incrementado los servicios de transporte público para menguar estas molestias? ¿Que han pensado algo en nosotros para que su fiestecita no nos afecte negativamente como ya está haciendo?

PD: Ayer una agente de la policía local encargada de regular el tráfico tuvo la gentileza de atenderme unos minutos y avanzarme algo de lo que nos espera a los vecinos de cara al GP de Europa, que según me comentó, nos veremos obligados a aparcar nuestros vehículos a kilómetros de nuestros hogares, seguramente más días de los que dure la prueba. Fue muy agradable y me mostró sus pesar por lo que íbamos a sufrir, al tiempo que con complicidad bromeó con el hecho de que no se nos hubiera siquiera invitado a ver la prueba. "Todos los valencianos tendríamos que estar invitados" me dijo. Razón no le faltaba.

*Algunos lectores -no muchos por suerte- habrán observado que esta entrada ha cambiado de título (más bien, ahora ha dejado de tenerlo). El motivo es que fruto del calentón del momento en que la escribí, utilicé una palabra malsonante para calificar a los que nos tratan, a los ciudadanos, del modo en que he descrito. No obstante creo que fue un error hacerlo y lo sería también mantenerlo. Por eso he eliminado el título. Sus actos, al fin y al cabo, les califican por si solos. Perdonen las molestias.
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