25 julio 2008

Lo que los grandes eventos no pueden ocultar

Lo que los grandes eventos no pueden ocultar es que la valenciana es la comunidad española en la que más se ha incrementado el paro en el último trimestre. Eso es lo que reveló ayer la Encuesta de Población Activa (EPA), aunque no es ninguna sorpresa porque lo vienen apuntando mensualmente los informes del ministerio de trabajo. La Comunitat Valenciana generó en el último trimestre uno de cada cuatro nuevos desempleados, dice la EPA.

El presidente Francisco Camps se ha hartado a afirmar durante los últimos años que "grandes eventos como el Gran Premio de Fórmula 1 son una garantía de riqueza y prosperidad para la Comunitat" pero lo cierto es que, aunque los grandes números pudieran avalarle -que lo dudo, pues no se airean informes que lo avalen- y algunos se estuvieran enriqueciendo tanto que pudieran compensar el empobrecimiento de muchos más; al ciudadano de a pie, su política de prosperidad ligada a la construcción salvaje y al despilfarro en grandes eventos (hasta el punto de decir desde su gobierno que invertir en ellos era "la mejor obra social") le está situando cada día más cerca del borde del precipicio.

¿Pueden ocultar esos grandes eventos la desastrosa gestión económica del Consell? A nivel informativo es indudable que sí. La Comunitat Valenciana figura a la avanzadilla de la crisis económica española -la primera en que se vio aumentar el paro, la primera en que quebraron las enladrilladoras, etc, etc-, pero aquí la mayor parte del personal, aunque sufriendo, está convencida de que vive en jauja. ¿Pero pueden ocultarlo en el sentido de que suponen una mejora? Si aceptáramos que estos fastos hasta ahora han sido buenos para los valencianos y pese a ello la economía valenciana es puntera en generar desempleo, de no tenerlos sería aún más nefasta. En cambio, podemos aceptar directamente que el modelo de grandes eventos es lo que es, una estafa con la que unos pocos se han embolsado dinero público, que como modelo ecomómico es el que peor rendimiento da a los trabajadores.

Sea como sea, en este caso la respuesta sería no: los grandes eventos no son un freno para la crisis. Es más, podrían constituir un agravante, pues al gasto superfluo que suponen para las arcas del Consell (que se podría dedicar a otros menesteres), habría que sumar el encarecimiento de los servicios; pues si es cierto que estos eventos atraen a la ciudad a visitantes más pudientes, el incremento de la demanda de servicios por parte de gente con mayor poder adquisitivo, se ha traducido en un incremento de los precios, cada vez más lejos del alcance de unos valencianos cuyos salarios no han subido al mismo ritmo durante los últimos años y que ahora ven además peligrar sus puestos de trabajo. Pero ese es el modelo que ha aplicado el gobierno Camps durante los últimos años y esa la situación en que nos encontramos los valencianos en este momento. ¿Les apetece ahora que veamos las carreras?

PD: Rajoy se reunió el pasado miércoles con Zapatero en la Moncloa para proponerle unas medidas para frenar la crisis económica, que Zapatero descartó. ¿Podría concertar una cita y explicárselas a Camps a ver si rectifica? ¿O es que el modelo de ambos es el mismo? Porque de ser así estaríamos apañados. Aclárenoslo por favor.

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