04 junio 2008

Unos publicistas excelentes

Rezaba un chiste que se hizo popular en los corrillos de izquierdas tras las últimas elecciones autonómicas algo así como que "si los valencianos fueran negros, votarían al Ku Klux Klan". Los resultados en la Comunitat habían sido aplastantes a favor del Partido Popular, a pesar de que cualquier persona mínimamente informada dudaría de la correcta gestión de los conservadores en las últimas legislaturas, lo que debería traducirse, si no a un cambio de gobierno, cuanto menos a resultados más ajustados. No obstante no fue así, y hasta con imputados en casos de corrupción en puestos destacados de sus listas, los populares vencieron por goleada. Desde entonces -y también antes- es normal leer en los periódicos, en los textos que los lectores dejan en noticias de escándalos que suceden por estas tierras, comentarios del tipo "los valencianos no se enteran", "son masocas", "se merecen lo que tienen", y seguramente así sea (cuando uno vota lo hace con todas las consecuencias), pero no es sólo demérito de los ciudadanos valencianos, sino también virtud del Partido Popular autóctono. Pero no virtud por lo bien que hacen las cosas, sino por lo bien que las venden. O que venden lo que no hacen.

Cada cosa lo que sea. Los populares, como gestores serán mejores o peores según los intereses de cada cuál (para mí, que no soy muy pudiente, malos, pero soy consciente de que a otros, que estén en el poder les viene genial), pero como publicistas, amigos, como publicistas son los mejores. Ejemplos hay a montones, pero me voy a quedar con uno muy reciente que, viendo como a penas ha recibido comentario alguno, parece que ha funcionado a la perfección. Se trata del anuncio por parte del Consell de establecer el bono guardería. Efectivamente, en la última campaña a las generales -y seguramente en la de las autonómicas también- surgió la propuesta de hacer guarderías públicas en toda España (aunque las cometencias educativas son de las autonomías), una propuesta a la que se sumaron tanto PSOE como PP. El caso es que ahora, cuando ya ha pasado un tiempo prudencial para ponerse a trabajar en ello, el Consell lanza a bombo y platillo una medida según la cual se anuncia que se subvencionará el servicio de guarderías "a través de la emisión de 10 bonos que se entregarán directamente a los padres y madres por el precio de coste mensual de una plaza de guardería o escuela infantil".

Excelente, pensará alguno a bote pronto. Bueno, podría serlo, aunque tal como se cuenta, parece que se vaya de nuevo a repartir indiscriminadamente dinero tanto a los que utilizan guarderías más económicas -las que lo son por aquí no lo son tanto-, como a las que están al alcance sólo de privilegiados. Pero bien, demos por bueno (que ya es mucho dar) el "pasta para todos". ¿Va a haber realmente pasta para todos? ¿Dónde tienen que recogerla los padres? Pues bien, resulta que, con buen ojo, la orden establece el pago ya no va a ser en mano a los padres -como parecía que iba a ser cuando se anunció- sino que se va a realizar a través de las guarderías, para evitar los fraudes por parte de algún progenitor con mala idea. ¿Pero las solicitan los padres? No, tienen que ser los centros los que las pidan -antes del día 30 de este mes- y si no lo hacen (porque no es obligatorio, porque lo olvidan o porque incumplen una serie de requisitos bastante extensa) olvídense. Vamos, que va a haber subvenciones, pero cómo, dónde y por qué es algo bastante oscuro.

¿Pero qué mensaje queda en la población del anuncio de la medida? Que el gobierno autonómico popular facilita el uso de guarderías, un problema que al personal le suena que se habló en la última campaña. ¿Lo hace realmente? Bueno, seguramente a algunos les resultará más rentable; pero desde luego no se ha solucionado el problema como sí se haría del modo que todos conocemos: haciendo guarderías públicas. Pero ya les digo, la clave aquí no reside en hacer una buena gestión, sino en vender una imagen excelente de ella, aunque sea irreal. Vean si no por qué la orden incluye un punto que obliga a los centros, a "entregar a los padres o tutores del alumnado escolarizado los talonarios de bonos de escolarización de educación infantil de primer ciclo y descontar los mismos en las facturas mensuales a pagar por los padres". Es, a todas luces, un paripé inútil, pues podría realizarse el descuento directamente, pero tiene un fin claro: que los beneficiarios sientan que el Consell, éste en particular, les hace un regalo. Lo que les digo, realizarán una gestión cutre, pero como publicistas son excelentes.

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