21 junio 2008

Festivales y festivales: el timo de Rock In Madrid

Es evidente que los grandes festivales de música popular que se organizan ahora por doquier, poco o nada tienen que ver con los que a finales de los sesenta se convirtieron en iconos del rock. La diferencia principal es que en aquellos, los asistentes acudían convocados a la llamada de unos músicos sin etiquetas -pese a que ahora los podríamos clasificar en múltiples y muy diversos estilos- pero con un común denominador, que era música contracultural. Vamos, que lo que escuchaba la gente que allí acudía no era lo que se escuchaba en las emisoras top 40 y tocaba un poco las narices al poder. Ahora, en cambio, es difícil que un evento de este tipo funcione si no forman parte de su cartel al menos una decena de bandas que reciben el beneplácito de los grandes medios, o lo que es lo mismo, del sistema.

Y es del todo lógico, aquello no llegó a ser una revolución que cambiara mucho las cosas -más bien cambiaron las personas, pero no "las cosas"- pero sí demostró que la música podía ser un aglutinador de la juventud, por lo que a partir de entonces fue más controlada que lo había sido hasta entonces. Así llegamos hasta nuestros días, en los que todo está más que controlado, y lo poco que funciona de un modo paralelo acaba siendo engullido por la maquinaria. Y el Rock In Rio, para el que no lo sepa, es un ejemplo. En 1985 tuvo su primera edición y fue un hito, porque contando a partes iguales con artistas brasileños y lo mejor del rock internacional de la época (Iron Maiden, Queen, AC/DC, Ozzy Osbourne, Scorpions, Whitesnake, Yes, etc.), metió a más de un millón de personas. El éxito fue tal que seis años después se trató de reeditar, aunque ya mezclaron rock (Guns N' Roses, Metallica, Judas Priest, etc...) con pop (New Kids On The Block, A-ha, George Michael, etc) y fue económicamente rentable, aunque ya adulterado simplemente fue otro festival multitudinario más. Diez años después se reeditó con la misma fórmula, mezclando a grandes del rock con el pop de moda (haciendo a Iron Maiden pasar por el mismo escenario que Britney Spears), y aunque la rentabilidad no cejó, el declive del dólar hizo mirar hacia otros horizontes.

Así se trasladó en 2004 la marca a Lisboa, y tras dos ediciones allí, se anunció este año en Madrid. Obviamente poco podría ya quedar de aquel Rock In Río originario para rescatar en Madrid, pero pese a ello, el español logrará un nuevo hito que parecería imposible: hacer el primer Rock In Rio -Rock In Madrid en este caso- sin rock. Y es que si quitamos a Neil Young -ojo, ¡Neil Young es lo más radical!- nada hay rockero en el festival; y sí en cambio reinan los artistas con que se adormece al personal en las radiofórmulas españolas más vulgares. Que oiga, me parece muy bien, y a cada uno le puede gustar lo que sea, pero si los festivales ya no son lo que eran, éste desde luego es un insulto a la leyenda de los primeros. Pese a ello, no pasa un día en el que El Mundo, El País, TVE y compañía no hablen del "festival de rock" que se celebrará en la "ciudad del rock" (algún día sabremos quién se los ha llevado calientes con la construcción de semejante obra) en unos días, como si en lugar de lo que es -una vergüenza-, fuera un acontecimiento.

Mientras tanto, para completar la estampa, esta misma noche más de 20.000 personas verán en las cercanías de Bilbao (entre otras) a una banda de rock tan stablishment -porque lo es, y más famosa y mítica que todo el cartel del festival madrileño- como Kiss (otras tantas vieron ayer a Judas Priest o Slayer), que vende millones de discos en todo el mundo, y algo me dice que si no se lo cuento yo seguro que no se entera. Y es que solo este país es capaz de hacer contracultural lo que en medio mundo es cultura popular. Así vamos de atrasados (y así nos controlan).


Actualización 20:57: Me parto. Antes lo escribo, antes encuentro otro ejemplo. En El País de hoy se publica un artículo sobre rock y no citan ni un solo grupo de los que ayer y hoy actuaron en Bilbao (y para colmo hacen mofa de un dj). Y es que el rock en este país -según los medios, porque rock es rock- es lo que se hacía antes del 69 o cualquier cosa posterior que no lo sea (desde U2 a Franz Ferdinand, pasando por La Union -cuyo cantante no es viejoven, es viejo- o El Canto del Loco); todo menos el rock. Y se lo dice uno de los muchos que van a ver a Springsteen este verano; por si creen que mucha de esa música no me gusta. Lo que no me gusta es que nos manipulen. Y que se tome el nombre del rock en vano.





Esto (Kiss, por poner un ejemplo) es lo que todavía es tratado como un tabú en este país (que no en el resto de Europa). Y luego va personal por ahí diciendo que los estadounidenses son unos tarugos.
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