24 junio 2008

En castellano, desde Valencia

Como ven, soy un valenciano que escribe en castellano. Además, les aclaro que en la mayoría de las ocasiones (prácticamente en la totalidad) también hablo en esta lengua. Pero jamás, repito, jamás, me he sentido discriminado en mi tierra por este motivo. Lo que sí siento en cambio es pena, porque mi padre no pudo, supo o quiso transmitirme su legua materna. Ya sabrán, y si no se lo digo, que hablar valenciano fue prohibido y perseguido durante la dictadura franquista, y las clases acomodadas ligadas al régimen por estas tierras asumieron e hicieron asumir que hablar en la lengua autóctona era sinónimo de bajeza e incultura. Seguramente por eso, mi padre, confundido y deseando lo mejor para mí, no me habló prácticamente nunca en valenciano, su primera lengua, a pesar de haber nacido recién iniciada la Transición.

Pese a ello, si con la llegada de la democracia se hubiera restituido el respeto y el cuidado por el valenciano situándolo a la par que el castellano, seguramente podría manejarme con total fluidez en ambas lenguas. Sin embargo, para mi desgracia no es así, pues la lengua autóctona quedó relegada -y más o menos ahí sigue- en los planes educativos a ser una asignatura más, con no más de tres (creo que ahora pueden ser seis o siete) horas lectivas semanales. Esto, sumado a que la castellanización represiva del franquismo hizo desaparecer el valenciano del ámbito público, o lo que es lo mismo, que los chavales apenas escucháramos valenciano en esas clases y en los dibujos de la tele, supuso que en la actualidad, la mayor parte de la gente de mi generación -la de la treintena- y más pequeña sepa un poco más valenciano que inglés (y ya saben como se nos da la lengua de Shakespeare). En resumen: que lo entendemos con relativa claridad, lo hablamos con regular fluidez y lo escribimos fatal. Yo, que trato al escribir de no cometer errores ortográficos, he de revisar cada texto que escribo en valenciano, por breve que sea. Y se lo aseguro, hablo y escribo más en valenciano que el 80% de mis paisanos.

Cuál es la situación exacta en Galicia, Euskadi o Cataluña, otras comunidades con lengua autóctona además del castellano, es algo que no les puedo contar. En cambio sí puedo decirles de primera mano que no han sido pocas las ocasiones que, con mi castellano como único vehículo comunicativo, he pasado temporadas en ellas (en Catalunya por fortuna, disponiendo también de nuestra lengua común) y jamás, repito, jamás me ha marginado nadie en ningún ámbito, público o privado, por manifestarme en castellano. Y al igual que en la valenciana, son éstas tres comunidades en las que el franquismo reprimió el uso de sus lenguas autóctonas (hasta el punto de que en algunas de ellas, algunos de sus líderes considerados nacionalistas, no las hablan), por lo que se vieron obligadas en democracia a tomar, con mayor o menor fortuna, las medidas necesarias para velar no sólo por los que se comunican en catellano, sino por los que mantuvieron su propia lengua, pues también son españoles y hay que velar por sus derechos. Es por eso que esas medidas deberían saber apreciadas por todos, pues no sólo suponen un método de que nuestros vecinos mantengan su legado, sino que son uno de los símbolos más hermosos que nos deja la democracia que ahora disfrutamos: la del respeto a la pluralidad y el cuidado y protección de todos, se expresen en la lengua que se expresen.

Todo esto se lo cuento -imagino que ya lo sabrán- porque en España hay quien sigue utilizando las lenguas como arma de enfrentamiento y recurso para ganar popularidad o rascar algunos votos a costa de los más ignorantes, pues lo hacen además argumentando sus arengas en mentiras y falsedades que caen por su propio peso viajando mínimamente (para comprobarlo sobre el terreno) o preguntando un poco por ahí. Si necesitan a un valenciano que hable y escriba básicamente en castellano, al que además le gustaría hablar y escribir mejor en valenciano pero le resulta imposible porque apenas se apoya esta lengua en su comunidad, aquí me tienen.

PD: Han escrito también sobre el tema desde aquí Captiu i desarmat (Recorregut guiat pel bosc del despropòsit), Canviem la realitat (El castellà en perill?) y Desarmats (Qui no entén i qui no vol entendre).

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