28 mayo 2008

¿Seremos los pescadores?

La batalla por el poder en el seno del Partido Popular podría resultar hasta graciosa, si uno no creyera todavía un poco en el sistema democrático que rige este país y no esperara del partido más numeroso de la oposición una mínima reacción a la labor del gobierno. Sin embargo, el espectáculo que está ofreciendo buena parte de los pesos pesados de esta organización política está siendo lamentable, pues deja a las claras que muchos de ellos ponen por delante su ambición personal a la que debería ser su vocación: velar por el interés de los ciudadanos (no puedo dejar de hacer aquí una mención especial a María San Gil, que se retrató tal como es en la famosa rueda de prensa que organizó tras el último atentado mortal de ETA, para hablar básicamente de su situación en el partido). Por otro lado, la segunda parte del drama, la aportan unos medios de comunicación afines que, lejos de recordar y exigir a los políticos populares el cumplimiento de sus obligaciones, se han sumado a la campaña de acoso y derribo de Mariano Rajoy, si es que no son sus principales instigadores.

Efectivamente, hasta aquí no les he contado nada nuevo. Sin embargo, hay en todo esto un aspecto que podría resultar beneficioso para los valencianos. Y es que algunos ya han empezado a apuntar que, en la campaña contra Rajoy y los suyos iniciada por algunas importantes empresas de comunicación nacionales, los siguientes objetivos en la campaña de desgaste del hasta ahora líder popular, podrían ser sus apoyos en el próximo congreso. Y ahí aparece el Partido Popular valenciano, autoproclamado como uno de sus principales valedores. ¿Se imaginan que, de un día para otro, a algunos medios que hasta hoy han sido correa de transmisión de la propaganda del Consell, les diera simplemente por informar? Sólo con que levantaran la alfombra el olor llegaría a Finisterre. Obviamente todo no tendría el mismo efecto. Que la edición valenciana del diario de Pedro J informara de la nefasta gestión económica de Camps prácticamente molestaría sólo a sus allegados, pues su calado en la Comunitat no es muy grande. Pero Losantos, ay si a Losantos, en lugar de decir que bonita está Valencia se pusiera a recitar uno detrás de otro los despilfarros del gobierno popular en la Comunitat y sus escasos rendimientos para la economía de los valencianos. Eso sí que iba a quitar muchas vendas y hacer temblar más de un cimiento.

No obstante, no creo que caiga esa breva. Si el diario de Pedro J se mantiene a flota en la Comunitat es en buena parte gracias a los miles de ejemplares que se distribuyen en organismos públicos y a la publicidad institucional que recala en él antes que en periódicos de mucha más difusión. Y eso merece una contraprestación. Lo mismo se puede decir de Losantos, beneficiado -como el Mundo TV- por los populares con la mayor parte de los canales de TDT de la Comunitat concedidos por la Generalitat de Camps. Con semejantes antecedentes es difícil prever que en su campaña contra Rajoy, uno y otro vayan a arremeter, sin antes no haber agotado otras alternativas, contra uno de sus principales valedores (para lo que repito, no hace falta que se inventen nada, simplemente deberían empezar a contar lo que pasa). Pero quién sabe, en este río revuelto, quizás sin esperarlo, acabemos ganando los pescadores.

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