06 mayo 2008

Mirando hacia otro lado

Salvo por la catástrofe natural de Myanmar -la política ya viene de lejos y no le hacíamos ni caso- que ha causado miles de muertos, ninguna noticia debería haber eclipsado hoy en los informativos a la que arroja el informe mensual sobre desempleo en nuestro país. Y es que el hecho de que el número de desempleados en nuestro país crezca de un modo alarmante (no lo hacía de este modo desde hace casi un cuarto de siglo) y sin señales de remitir no es una señal para nada halagüeña. Así, lo lógico sería haber escuchado durante varios minutos al presidente del gobierno lamentar la situación, al ministro de economía exponiendo su estrategia para reconducirla a buen puerto, a los partidos de la oposición sugiriendo alternativas a las políticas erráticas del gobierno, a los responsables autonómicos asumir su parte de culpa (en el caso valenciano, que un mes más, aporta uno de cada cinco parados, Camps -que dijo hace solo unos días que "su" modelo era ejemplar- se lo tendría que hacer mirar) o presumir de que su gestión es en cambio correcta, y finalmente, a los analistas de los medios debatiendo en interesantes tertulias sobre en qué se ha equivocado el modelo español para estar en la situación actual y qué posibles pasos debería seguir para salir de él.

Pero no, la noticia ha salido en los informativos de radio y televisión, así como en las ediciones digitales de todos los periódicos, pero tampoco ha recibido un tratamiento muy destacado. Al presidente Zapatero yo no le escuché decir esta boca es mía; sí, en cambio, a Solbes, reconociendo sin tapujos que la cosa no va bien, pero aportando poco más; desde la oposición se oyó a Soraya Sáenz de Santamaría decir que la política de los socialistas estaba siendo nefasta, pero no llegó a explicar en qué se diferenciaría la suya (que imagino será la de Murcia, Valencia y compañía), ni la ofreció al gobierno (se supone que los políticos están ahí para ayudar, no para ver cómo se la pega el país en manos de los que no son de su partido). La única propuesta que escuché en todo el embrollo y no sé a quién, fue que se adaptaran "medidas de choque" para frenar el aumento en forma de inversión en obras públicas y viviendas de protección oficial, o lo que es lo mismo, el parche en la rueda que sólo alarga el desinfle, y que además sirve para que no dejen de ganar los constructores gracias ahora a las arcas públicas. Y todo eso, en apenas cuatro minutos en los informativos que se le dio más cancha. ¿Soy yo o unos y otros, con la complicidad de los medios, están mirando hacia otro lado? Y nosotros, ¿vamos a quedarnos cruzados de brazos a verlas también venir?

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