19 mayo 2008

Menuda inversión

Imaginen a un gran empresario que durante años retrasa los pagos en una de las empresas que gestiona. Primero empieza aplazando los pagos a los proveedores, plazos que se van alargando hasta acumular enormes deudas; luego reduce las inversiones en infraestructuras necesarias para el correcto funcionamiento de la empresa; y, finalmente, empieza a retrasar el pago de los salarios de los empleados. En la imagen que se han creado en sus cabezas habrán visto que a estos trabajadores su función se les ha ido haciendo, además, cada vez más difícil, primero teniendo que dar la cara ante proveedores enfadados por no cobrar, y más adelante, seguramente, viéndose forzados a engañar a otros proveedores que tardarán también en hacerlo. Además, su trabajo también se verá dificultado al tener que hacerlo en condiciones desfavorables respecto a empresas similares, al no disponer de las infraestructuras pertinentes; y figúrense sus ánimos, si en el horizonte vislumbran un futuro sin jornal.

Con ese panorama planteado, imaginen ahora que el empresario, después de años de mantener esa turbia situación, hace un plan para ponerse al día de esos pagos a catorce años vista. Podríamos decir que el empresario regulará -siempre que en adelante pague a proveedores y empleados puntualmente- la situación en catorce años. Lo que nunca podríamos decir es que, cuando el empresario lo que está haciendo es pagar todo lo que debe, lo que está haciendo es una inversión. ¿Coinciden conmigo? Es que el caso que les acabo de exponer se parece al que se está viviendo en las universidades públicas valencianas. Hace unos días sus rectores anunciaron que la Generalitat había acumulado una deuda con ellas de 891 millones de euros, lo que les obligaría en breve, si no se tomaba ninguna medida, a entrar en suspensión de pagos. Al parecer, el Consell, en boca del responsable del área de educación, ha anunciado hoy la fórmula para ponerse al día de aquí al 2022. Y paradójicamente, leo ya en la edición digital de un tabloide valenciano, que El Consell invertirá -en las universidades públicas- 914 millones hasta el 2022. Se tratará de un error. Porque lo evidente no es sólo que con ese pago sólo se pondrán al día los gastos realizados hasta 2008, sino que no parece haberse tomado ninguna medida fuerte (esto no es más que despejar el problema actual a fechas lejanas) para evitar el mal funcionamiento de la empresa, lo que redunda en la deficiente calidad de su producto; en este caso, la educación de las futuras generaciones. Menuda inversión.

El de la imagen es Alejandro Font de Mora, responsable desde hace unos años -desde 2004- de "gestionar" esta "empresa", que en parte la ha llevado a su actual situación (la original es de Carles Francesc para El País).
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