09 mayo 2008

Justicia a la valenciana

Últimamente se oye mucho decir que "hay que respetar las decisiones de la Justicia", y empiezo a sospechar que si es necesario recordar ese respeto, es precisamente porque la Justicia está haciendo méritos para perderlo. En la Comunitat Valenciana huele especialmente mal, pues no faltan indicios señalando que los poderes legislativo y judicial parecen defender intereses comunes. Desde hace años asistimos a muchos casos que hacen sospechar esta connivencia, siendo el más sonado el caso Fabra, paralizado por el hecho de que por él ha pasado un sinnúmero de jueces y fiscales (muchos de los cuales abandonan justo entonces sus obligaciones para pasar a ganar mucho más en empresas privadas); y el último, conocido ayer, el archivo de la investigación sobre las causas y responsabilidades por el accidente de metro de Valencia, el más trágico de este tipo registrado jamás en Europa.

¿No ha llegado ya el momento de que instancias superiores peguen un vistazo a lo que sucede en estas tierras? Porque algo debe de pasar para que, mientras en Murcia o Baleares más de un alcalde haya pasado una temporadita en chirona, sus colegas valencianos, metidos en asuntos de igual o mayor calado, se paseen tranquilamente por la calles, en algunos lugares sigan mandando e incluso sean promocionados.

No dejen que sus hijos se acerquen a él. Es José Ramón García Antón, el conseller que se aferró a su sillón mientras decenas de personas morían en la red de metro bajo su responsabilidad. Ahora, al frente de la Consellería de Medio Ambiente, Agua, Urbanismo y Vivienda, se atreve a dar lecciones de moral a Zapatero. El mundo al revés.
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