21 mayo 2008

Hipnotizado ante un mal partido

Anoche me quedé durante un rato, hipnotizado, viendo un partido de fútbol que echaban por la tele. Yo no soy muy dado a ver partidos por la tele, casi diría que sólo veo los de mi equipo y aquellos en los que se disputa algún título muy importante. Por eso me resultó chocante detenerme ante este encuentro, amistoso y de carácter benéfico, que disputaban -creo- el Elche CF y un combinado de jugadores de equipos valencianos. El juego era realmente malo, pero había reconocido en el campo a algunos jugadores de mi Levante y quería ver qué hacían.

Me ha venido esto a la cabeza esta mañana al leer la prensa y asistir de nuevo al espectáculo político que se viene repitiendo desde hace semanas. Las páginas de los periódicos vienen llenas a diario de las últimas valoraciones de unos políticos dedicados en cuerpo y alma a hacerse con el control interno de sus partidos. Desde Valencia podemos decir que asistimos al mismo lamentable espectáculo, tanto en el ámbito nacional (con el PP), como en el autonómico (con el PSPV). A mí todo esto me aburre sobremanera, además de que lo considero una falta de respeto a los ciudadanos, pues el que dedica su tiempo a pelearse por su silla no lo dedica a servir al ciudadano, y más en un momento tan delicado como el actual.

Por eso muchas mañanas, ante la prensa, me pregunto el porqué de tanta atención y tan poca crítica ante esta dejadez. Y hoy me ha venido el símil del partido de fútbol: simplemente porque hay mucha gente que quiere ver lo que hace el equipo con el que simpatiza. Seguramente sea por eso. El problema es que quedarse hipnotizado ante un mal partido de fútbol no tiene importancia, pero hacerlo ante la mala política, mientras la real sigue su marcha ahí fuera, es un verdadero peligro. Y contribuir a la difusión de esa hipnosis (se puede comentar, pero todo tiene una medida), una irresponsabilidad por parte de los medios.

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