21 mayo 2008

Dylan y el carnet de progre

Llevo unos minutos dándole vueltas a cómo podía empezar esta entrada y al final creo que debería hacerlo de un modo similar al que empleé, hace unos meses, para hablar del entusiasmo con que muchos medios españoles habían recibido la concesión del Premio Príncipe de Asturias de las Artes a Bob Dylan. Los mismos medios que celebraron aquel galardón, hoy se mofaban del concejal de fiestas de A Coruña, porque ha señalado como motivos para que el cantautor norteamericano no actúe en breve en la ciudad gallega, que Dylan "no saluda" al público en los conciertos, "toca de espaldas", y no interpreta canciones "conocidas". Es evidente que Henrique Tello, que es como se llama el concejal, lo cuenta de segunda mano, porque lo que expone no es del todo cierto; pero también lo es que todos los que se han mofado hoy a costa suya no han visto a Bob Dylan actuar al menos en la última década.

Porque no hay que se muy fan de Dylan para saber que el de Minessota lleva años sin dirigir prácticamente una palabra al público en sus conciertos (siempre hay alguna esporádica excepción); si bien no toca de espaldas, tampoco se podría decir que se exhiba en escena; e interpreta los temas en plan jam, revisándolos y remozándolos continuamente, hasta el punto de que a su público a veces le resulta difícil reconocerlos en los primeros compases. Seguramente eso es lo que le contarían al concejal sus asesores y lo que él transmitió en una versión resumida, con una osadía que le ha conducido a cometer el error. En cambio, a los que han sacado pecho y bromeado a costa de la ignorancia del concejal, les he escuchado sus comentarios a viva voz, y además de dar muestras de su ignorancia respecto a Dylan sólo por permitirse el lujo de tachar de barbaridad lo que sólo es un error de matización, también la dan cuando siguen tomando la bandera del cantautor como suya, como la de la máxima vanguardia, que les brindara el carnet de progres de por vida (aunque luego en sus programas -o periódicos- sólo pinchen -o publiquen- bobadas de radiofórmula).

Y Dylan, por mucho que nos siga gustando, dejó de ser vanguardia hace muchos años. Es más, ahora, cuando se vende al mejor postor (un día defiende el uso sostenible de los recursos hídricos, al siguiente el aceite de oliva, y si Camps y Valcárcel le pagaran, al tercero el trasvase del Ebro), no parece el mejor ejemplo del espíritu revolucionario. ¿O sí que lo es para los que todavía lo reivindican como tal? Desde luego, algún detalle rompedor todavía le queda. Como cuando pasó de venir a por el Asturias. Eso fue un punto, sin duda.

PS: De mi paso por A Coruña hace unos años, recuerdo con envidia (entre otras muchas cosas) su Feria del Cómic, gratuita y con bastantes actividades, así como los conciertos de grupos como Amaral, Rosendo, Dover o La Excepción, completamente gratis, creo recordar que en la misma playa de Riazor. ¿Su responsable sería el mismo que ahora no lleva a Dylan (y sí a Manu Chao días después)?

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