02 abril 2008

Los 25.000 alicantinos

"Pertenece Luis Díaz Alperi a esa clase de gobernantes que muestran conductas chulescas y desafiantes cuando se trata de abordar cualquier idea o propuesta política que no haya nacido de su limitada gestión. Digamos que Alperi entra dentro de ese perfil de alcalde que necesita sentirse rechazado por los demás para afianzarse en sus previsibles declaraciones y sus postulados exentos de fundamento y enjundia. Como dijo aquél «el odio da vida al que es odiado», y el primer edil alicantino sabe a la perfección que la mejor forma de no dejar participar al resto es sentir el aliento de la oposición en la nuca, creándose un círculo infranqueable alrededor de la figura del que manda. La estrategia es simple. En vez de oxigenar la vida democrática con un debate serio y contrastado, Alperi, que no es precisamente un orador de verbo preciso y afilado, ridiculiza con tono jocoso y despectivo a cada uno de los actores políticos y sociales de la cosa pública alicantina que no participen de sus intereses. [...]

Otro ejemplo de que últimamente Alperi se cree un demiurgo lo tuvimos con una moción presentada por la portavoz del PSPV Etelvina Andreu para que el ayuntamiento retire al dictador Francisco Franco el título de hijo predilecto y la medalla de oro de la ciudad de Alicante. Si hace una semana contábamos cómo Alperi rechazó haciendo mutis por el foro la creación de un memorial en recuerdo de las víctimas del campo de concentración de los Almendros, ahora su respuesta a otra iniciativa amparada en la Ley de la Memoria Histórica ha sido catalogarla de asunto menor, rebajándola casi a la categoría de bagatela política, es decir, sin importancia para el desarrollo y devenir de la sociedad alicantina. «Esta propuesta no tiene nada que ver con lo que piensan los alicantinos, que para nada están preocupados con este asunto», soltó el lúcido de Alperi, no sólo demostrando que es un lumbreras, sino también haciendo gala de sus dotes de «pitoniso», de médium capaz de adentrarse en la sesera de medio millón de ciudadanos y conocer a ciencia cierta lo que están rumiando en cada momento. [...]

No contento con este discurso de encefalograma plano, Alperi lanzó, creciéndose para la ocasión, un reto a los incautos idealistas que presentaron dicha moción, una bravata que pasará sin mucho esfuerzo a los anales de la política local y nacional. «Si la oposición quiere que se retiren las distinciones a Franco, deberá presentar el apoyo de 25.000 firmas de gente empadronada aquí». Vaya, he aquí un modo de gobernar hasta la fecha inédito en nuestra joven democracia, a partir de ahora para que se cumpla una ley se deberán presentar autógrafos por doquier, sólo así se justificará el reglamento jurídico. Increíble pero cierto. Todo esto sonaría a chiste surrealista si no fuera porque es la triste realidad… Menos mal que todavía existe peña de a pie que no le falta un hervor, tal y como sostiene Alperi, y ya ha comenzado a movilizarse a través del portal de internet www.los25000alicantinos.org, plataforma ciudadana que se ha puesto en marcha para que haya un mínimo de racionalidad histórica en Alicante. Como dicen ellos: «Tu firma también cuenta»."

Son extractos de la columna que ha escrito esta semana mi amigo Ignacio Alted en su espacio semanal de Cartelera Turia, Al pie del Benacantil. Lo que está por ver es si verdaderamente a los alicantinos les importa que Franco sea hijo adoptivo de su ciudad. Por ahora de los que tienen internet, no llegan a 7.000 los que quieren que se desvincule el nombre de su ciudad del del dictador. Quizás es que a los alicantinos tampoco les interese la política, como puede probar que no tengan reparos en que el mismo Alperi les gobierne, o que sean elegidos -toda la provincia- periódicamente para mandar a Federico Trillo al Congreso. Como leí en una columna reciente, el PP podría haber presentado allí "hasta una escoba", que habría ganado igualmente. Espero sinceramente, que en breve 25.000 alicantinos desmientan, aunque sea con el detalle de esta firma, una impresión que se empieza a extender fuera de sus fronteras.

PS: Y que nadie malinterprete lo que acabo de escribir. Las sandeces no las hacen/dicen los partidos y les pertenecen en exclusiva: las hacen las personas. Sin salirse de la Comunitat, la localidad de Paterna, con la alcaldía en manos de Lorenzo Agustí del Partido Popular, erigirá en breve un monumento en memoria de los centenares de personas que fueron fusiladas en la localidad entre 1939 y 1956, víctimas de la represión franquista tras la Guerra Civil (como hoy informa El País en su edición para la Comunitat). Son diferentes sensibilidades -si es que se puede llamar sensibilidad lo que Alperi expresa-.

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