03 abril 2008

Justicia

"Ya sé que las sentencias son eso, sentencias, y hay que acatarlas, pero resulta llamativo que siempre caigan del mismo lado, digo yo.

La justicia se vuelve conservadora cuando se refiere al Teatro Romano de Sagunto, y nos sonroja al querer demoler la magnífica intervención de Grassi y Portaceli, eso sí, dicen, sin afectar al monumento. Una sentencia que nos recuerda a Shylock, el mercader de Venecia, al que el Gran Duque le permite cumplir la ley, extrayendo una libra de carne junto al corazón de Antonio, pero sin derramar ni una gota de sangre. Un dilema.

Sin embargo, a los jueces, en la otra cara de la moneda, les parece recomendable que el Cabanyal, un bien de interés cultural colectivo, se eche a perder abandonado durante años por sus responsables y sostienen que será una manera de protegerlo atravesarlo prolongando un paseo proyectado a principios del siglo pasado, cuando lo del patrimonio no se sabía muy bien lo que era. Ves, ahí los jueces se vuelven innovadores, se olvidan de conservar el bien en cuestión y optan por la intervención destructora. Sorprendente.

Y algo parecido ocurre con la Tabacalera. Demoler una parte del edifico y construir viviendas de lujo a un palmo es una manera muy especial de proteger el patrimonio. Diferentes varas de medir. [...]"

Aún sigue el arquitecto Rafael Rivera -en la columna que ha titulado Justicia (publicada hoy en Levante-EMV)- poniendo en evidencia las contradictorias sentencias sobre protección del patrimonio y del medio ambiente dictadas en los últimos meses por diferentes órganos de justicia a favor siempre de los intereses del gobierno local. Les recomiendo que la lean completa; no tiene desperdicio.

PD: Y perdonen que no les cuente últimamente mucho de cosecha propia. Tengo cosas de las que hablarles, pero no dispongo de mucho tiempo.

PD2: Se extraña Rivera -y yo comparto su extrañeza- de la pasividad de la mayoría de valencianos ante tanta destrucción de su patrimonio. No obstante, hay gente que hace su parte. Hoy mismo y mañana, la Xarxa d'Organitzacions de la Universitat Politécnica de València, con el apoyo de la asociación Arquitectura Se Mueve, estarán hoy recogiendo firmas para pedir al Ayuntamiento de Valencia que recapacite con su decisión de sepultar el barrio del Cabanyal bajo una avenida, y se decida a fomentar y facilitar el cuidado y rehabilitación de esta zona declarada Bien de Interés Cultural en 1993.

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