21 abril 2008

Cuestión de prioridades

Ayer, un incendio que costó ayer la vida a seis personas en una vivienda de Écija, fue ampliamente recogido por los informativos de la televisión, pero no sólo por lo trágico del suceso, sino por cómo trataron los vecinos a los bomberos que acudieron a mitigar las llamas. Según mostraban las imágenes (en la tele, si no hay imágenes, no hay noticia), los vecinos la emprendieron a golpes con los trabajadores del cuerpo de bomberos, porque según los primeros afirmaban, los encargados de apagar las llamas habían tardado mucho en acudir al incendio. El sinsentido de lo sucedido era evidente y me trajo a la cabeza inmediatamente las noticias que periódicamente leemos en esquinas perdidas de los diarios, en las que enfermos golpean a los médicos y enfermeras de los servicios de urgencias porque tardan mucho en ser atendidos.

Sin embargo, ese sinsentido sólo me lo pareció a mí, porque no vi a ningún periodista de ningún informativo preguntar a los vecinos si iban a mostrar su malestar a las autoridades correspondientes -en ese caso creo que las municipales- por disponer de un servicio de bomberos deficiente. Pero deficiente no por malo, sino por insuficiente, porque me inclino a creer que los bomberos acudieron lo más rápido que sus medios les permitían, pero quizás estos medios eran escasos. Lo mismo sucede en los servicios hospitalarios. Si sólo hay un médico para atender todas las urgencias, sólo a un mentecato se le ocurriría culpabilizar al médico por ello -que seguramente preferiría estar acompañado-, pues la responsabilidad es del gobernante (en este caso de la comunidad autónoma correspondiente) que recorta presupuesto de sanidad para emplearlo en otros menesteres.

En el caso de Écija sería interesante saber de qué medios disponen los bomberos para cumplir su servicio y ver si su presupuesto ha aumentado o disminuido, etc. así como saber también cómo funcionan los responsables de administrarlo. Y es que posiblemente así, se evitarían malentendidos. Por poner un ejemplo que me pilla cercano, aquí en Valencia, la Generalitat Valenciana está construyendo contra reloj el circuito urbano de Fórmula 1 en la ciudad de Valencia. Día y noche trabajan los operarios de construcción de carreteras, cobrando sus correspondientes horas extras (por nocturnidad y festivos), para que este verano tengamos circo en la ciudad. En cambio, unos kilómetros más allá, los habitantes de la comarca del Camp del Turia, se chupan a diario colas kilométricas en la CV-35 desde hace años en unas obras que la Generalitat nunca concluye. Pero lo hacen con resignación porque, cuando les dieron a elegir, eligieron Fórmula 1.

Aquí en la Comunitat no verán a la gente quejarse (y si se quejan habrá que explicárselo) de la deficiente atención sanitaria o los colegios de quita y pon, porque tenemos otras prioridades; y oiga, si un día pasa una gorda, pues habrá que apechugar con ello. ¿En Écija pasó lo mismo? Seguramente. ¿Y en su pueblo?

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