15 abril 2008

Camps desde cerca

Los valencianos oímos* a Francisco Camps en los medios nacionales atacar a Zapatero con motivo del trasvase de agua para abastecer a Barcelona, oímos a Camps en los medios nacionales reivindicando el liderazgo de Mariano Rajoy y cuestionar cualquier oposición interna en su partido... Con tan poco, los suyos venden que Camps es todo un líder, que tiene una gran presencia en la política nacional y eso es beneficioso para la Comunitat; pero eso es una falacia. Camps realmente no pinta nada, ni en su partido (donde sólo le utilizan para que les organice eventos sin darle nada a cambio, sabedores de que no alzará la voz reclamando nada, pues todo su éxito se basa en la apariencia que vende de líder y quejarse le dejaría en evidencia); ni en el país, donde su voz tiene eco exclusivamente cuando unos medios u otros utilizan sus salidas de tono para azotar al político que tercie, ya sea Esperanza Aguirre o José Luis Rodríguez Zapatero.

Pero Camps no es tonto y lo sabe. Miren si lo sabe que no se dedica a otra cosa que no sea soltar una de vez en cuando. Por no hacer, no va ni a las sesiones del Consell. ¿Ir? ¿Para qué? Si con cuatro salidas de tono tiene la presencia en los medios asegurada y está comprobado que en su tierra -como en Italia- a la mayoría del electorado le gusta el tono prepotente, aunque no vaya acompañado de argumentos sólidos. Lo sorprendente -aunque no debería sorprendernos ya, porque es lo que sucede siempre- es que los medios nacionales sólo le presten atención para utilizarlo como un trasto que tirarse a la cabeza, en lugar de poner de relieve una evidente gestión cargada de detalles que son todo un esperpento (no responder a preguntas a la prensa, no acudir a los debates del Consell -como si Zapatero no fuera al Parlamento-, gestionar una Comunidad que ha ubicado como líder o colíder en negativo de todos los índices, desde la deuda per cápita, al aumento de parados).

Cuando Eduardo Zaplana gobernaba en Valencia pasaba tres cuartos de lo mismo (como otras veces he señalado, la mitad de los que aquí en su día le votaron serían capaces ahora de negarlo); emprendía proyectos cuanto menos dudosos -"Terras Míticas", conciertos promocionales de Julio Iglesias, etc. siguen a día de hoy en los juzgados- mientras la prensa madrileña miraba hacia otro lado y lo trataba de excelente gestor. Luego aterrizó allí y a los dos días vieron al monstruo. Pero Camps, como digo, es más listo, y no creo que se vaya, no sea que le vean de cerca.

*La elección de "oímos" en lugar de "escuchamos" no es gratuita.

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