11 marzo 2008

Si es lo que quieren

"Ya está", esas fueron las palabras que empleé ayer para resumir la relativa sensación de incertidumbre que todos teníamos tras una agria campaña electoral al Congreso a nivel nacional. Sin embargo, ahora, cuando quiero exponer algo de la aportación valenciana a ese resultado, no sé cómo empezar, pues el "ya está" se podía haber escrito semanas antes de que empezara la misma contienda. EU, la versión valenciana de IU, entregaba su escaño al convertirse en el último ariete del PC contra Llamazares en España, con la consiguiente huida de buena parte de su electorado. La otra alternativa de izquierdas al margen del PSOE, la constituía la nueva amalgama de Bloc-Iniciativa-Verds; pero ningún medio, ni público, ni privado (quizás sólo Levante-EMV), le dio más importancia que a un partido residual, y llegar así al público (detrás de estos no hay ningún interés oscuro que les financie la campaña como a Rosa Díez) se antoja francamente difícil.

Así pues, toda la incógnita residía en la distancia que el PP sacaría al PSOE. Los socialistas, simplemente se confiaron al tirón de Maria Teresa Fernández de la Vega, Bernat Soria y Jordi Sevilla (éste último en mucha menor medida), y al miedo que genera en los sectores del centro izquierda el mensaje ultraconservador del Partido Popular a escala nacional. Mientras, el Partido Popular autonómico no dejó de hacer lo mismo que lleva haciendo durante años. A Esteban González Pons se le vio y escuchó más en los medios nacionales que en los autonómicos (a Federico Trillo no se sabe todavía en que armario le escondieron, es más, ¿le han sacado?), pues en la Comunitat parecía que de nuevo se decidía entre Camps y Barberá y el diablo Zapatero, ése que no deja que el agua caiga por su propio peso desde el Ebro hasta Pilar de la Horadada, y que ha frenado, según dicen, unas obras del AVE que Aznar dejó a las puertas de las Torres de Serranos.

Con ello, podría decir, que el PP obtuvo su 51% del escrutinio, pero eso sería considerar tontos a sus electores valencianos y no lo voy a hacer. Igual que los votantes del PSOE se reparten entre sus militantes, gente que simplemente se considera de izquierdas, y otros que quieren apuestan por el liberalismo económico pero ligeramente condicionado por un toque social que no les haga sentir egoístas; los del PP se repartirían entre sus militantes, gente que simplemente se considera de derechas, y otros que apuestan abiertamente por el liberalismo económico pero sin restricción. Gente que apoya la privatización de la sanidad o la educación porque se puede permitir un seguro privado y una escuela exclusiva; que prefiere que los fondos y el esfuerzo público se dirijan a generar potentes ofertas de entretenimiento, antes que a sufragar carreteras como la CV-35 o realizar una buena red de ferrocarriles, pues la mayoría de ellos no necesitan desplazarse para hacer sus negocios. Quizás el AVE, de vez en cuando.

Por ese modelo de "prosperidad" es por el que, conscientemente, votaron muchos seguidores del PP -¿por el trasvase del Ebro? eso es un engañabobos-, y oigan, lo respeto. Si es lo que quieren...

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