09 marzo 2008

No, no es una broma

"Lo vuestro es una broma" medio afirmaba medio preguntaba anoche Rafaela Carrá a Rodolfo Chikilicuatre, el personaje -al que da vida el actor David Fernández- creado por el programa Buenafuente de La Sexta para criticar, por un lado la mediocridad de un subgénero musical como el reggaeton, y por otro la memez del festival de Eurovisión. Se lo preguntaba cuando, por el escenario de Salvemos Eurovisión (¿por qué?), ya habían pasado seis artistas mediocres -para qué andarnos con medias tintas, en cualquier pub de tu ciudad los músicos que actúan les dan sopas con onda-, entonando melodías abominables, cantando letras vergonzantes y enseñando pechuga propia (si la voz era femenina) o ajena (si el "artista" era un maromo, se hacía acompañar de un conjunto "de baile"). Lo malo es que a ninguno de ellos -ni a los que vendrían después, de los que no se salva ni la cutre propuesta indie de La Casa Azul- les había preguntado si lo suyo era una broma.

Chikilicuatre arrasó y representará a España en la próxima edición de Eurovisión. Lo hizo con los votos de los que se ríen de esa farsa de concurso; de los que no entienden cómo el Estado mantiene al indecente José Luis Uribarri; de los que se habrían avergonzado de que el nombre de España se hubiera identificado seriamente, aunque fuera en ese subproducto televisivo, con cualquiera de los otros participantes; pero también, especialmente, de todos los que aman esa canción simplemente porque la han escuchado cientos de veces en televisión, sin entender que lo mejor de ella es que se ríe y denuncia -y se lucra también, ojo- esa vulgar fórmula de hacer "música". Porque entre estos que "aman" el tema, los que se gastan un euro en votar mediante sms en chorradas como ésta (votar por ella, bajársela para el móvil, etc.) son legión.

Que todavía haya quien se entristezca y denuncie esta "debacle" eurovisiva; quien reivindique como la auténtica música española las mediocridades que el jurado del programa seleccionó para tratar de contrarrestar a los elegidos por el público en una web -así es como Chikilicuatre se coló en la final-, y medios en este país (lo he escuchado esta mañana en la Ser y se me caía la cara de vergüenza) que les den voz como opiniones autorizadas, todo eso sí que es una broma. Y de muy mal gusto.

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