14 marzo 2008

Al servicio del partido

"Por la mañana, a ver la exposición de Sorolla. A mediodía, a disfrutar de la mascletà, que hacía buen día. Después a comer una paellita. Y, por la tarde, a los toros, a ver al maestro Tomás. Suena bien, ¿verdad? Pues ésa, y no otra, fue la jornada laboral que ayer se marcó el presidente de la Generalitat, el molt honorable Francisco Camps. ¿Se pediría el día libre a sí mismo y, en consecuencia se lo descontará de las vacaciones, como ocurriría con cualquier trabajador que pretendiera darse ese gustazo al cuerpo? ¿O, por el contrario, como me temo, nos ha colado a todos los demás esa jornada de holganza?

Porque, además, tuvo la desfachatez de hacer constar esa actividad a cuenta de su cargo institucional, cuando a lo que se dedicó fue a hacer de cicerone para el presidente de su partido, Mariano Rajoy, es decir, para una actividad partidista. Confundiendo así, una vez más, su función como presidente de todos los valencianos con la de presidente de los militantes del Partido Popular en la Comunitat.

Y todo ello, por si no fuera suficiente, en la jornada en la que tenía que haber tenido lugar su comparecencia en el pleno de las Corts para la sesión de control a preguntas de la oposición. Un pleno que sus acólitos abortaron con la pueril excusa de que en plena época fallera habría problemas de accesibilidad hasta el hemiciclo."

Aún continúa un poco más Andrés H. de Sá explicando en su columna Día de fiesta para algunos, la vergonzosa jornada que ayer dedicó el President de la Generalitat Francisco Camps a honrar al presidente de su partido -un hombre que hace a penas unos días mereció repetir en el puesto de líder de la oposición por decisión de la mayoría de los españoles- en lugar de a trabajar para los valencianos. Lo hizo sin rubor, tan sólo unos días después de asegurar que el Consell que preside no tendrá relaciones con el gobierno central hasta que éste incremente la financiación a la Comunitat (un gesto hipócrita, pues no lo reclamó en el Estatut, que es donde debía, para que éste fuera ejemplo para otras comunidades). Sin duda, es lo mejor que podía hacer por los valencianos, dejar de trabajar con el gobierno y hacerlo con la oposición. Así llevamos cuatro años y nos esperan cuatro más. Quizás a la próxima, si ganan los suyos (que es a lo que se dedican en cuerpo y alma), los valencianos recuperemos el tiempo perdido.

La foto es de El País (vía Malva-Rosa Connection)

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