12 febrero 2008

Una de fútbol

Soy del Levante UD. Sí, no es un equipo de atrezzo que está ahí para que al Athletic de Bilbao le puedan regalar algún partido sin que nadie se entere. Somos pocos, unos doce mil socios, y el nuestro es un equipo humilde, que ha pasado la práctica totalidad de su historia apartada de la división de honor del fútbol español; pero es esa humildad su signo distintivo y el que hace que cada triunfo, cada punto logrado, sea saboreado como un aficionado de un "grande" nunca podrá experimentar.

En este sentido, los aficionados del Levante estamos viviendo este año una temporada extraña. La Liga empezó tras realizar el club una inversión modesta, aunque por encima de sus posibilidades, en unos fichajes que pronto se revelaron como esperpénticos. Jugadores muy mayores, sin la forma física necesaria, que cuajaron el peor inicio de temporada de un club de primera división en toda la historia de la competición. En ese clima de derrotas, fue emergiendo a a la luz que el equipo carecía de liquidez y llevaba meses sin pagar ni a sus empleados ni a los jugadores. Y estos últimos, empezando por los fichajes del verano, fueron abandonando el club hacia equipos extranjeros obligando al equipo a contar con futbolistas del filial, que milita en segunda B y se encuentra también como colista de su tabla.

Fue en esa situación cuando la leyenda del Levante volvió a irrumpir, pues tras la llegada de los jugadores del filial y con la presencia de los jugadores jóvenes que no dejaron el equipo (yo vi a Juanma primero, recuérdenlo), el Levante, como si de una película hollywoodiense se tratara, empezó a encadenar buenos resultados, en una marcha que sólo los errores arbitrales pudieron frenar en las dos últimas jornadas. No obstante, esa magia y esa ilusión ha vuelto ahora a las gradas, y la gente, a pesar de la situación deportivamente agónica, acude con ganas de fútbol cada domingo que hay partido en el Ciudad de Valencia porque ahora sí, hay confianza en que podemos ganar a quien sea.

Pero ¿por qué les cuento todo esto? Se lo cuento porque, como les dije, el club pasa por una situación económica extremadamente delicada por culpa de la nefasta gestión de sus dirigentes y su antiguo propietario -que viene a ser lo mismo- y desde hace semanas se le exige al Ayuntamiento que tenga para con el Levante el mismo trato de favor que tuvo con el Valencia CF. Y se lo cuento porque, aunque efectivamente, el Ayuntamiento de Rita Barberá (a la que tantas pancartas de agradecimiento perfectamente serigrafiadas se le han puesto en el estadio del club granota) esté incumpliendo su palabra de dar ese mismo trato a ambos clubs, a mí me parece perfecto que así sea.

Pero no por sus vagas razones, sino porque, como sucede con el club che, me parece intolerable que mis vecinos tengan que subvencionar mis aficiones a través de la cesión de terrenos públicos que se podrían dedicar a colegios, parques o ambulatorios, o simplemente para venderlos de cara a recaudar fondos para los ciudadanos, que somos sus legítimos propietarios. Que el Valencia CF se beneficiara de un robo así -más bien el Partido Popular- a los valencianos, me parece intolerable, y también que lo haga el Levante, pues al final los principales beneficiados serían sus actuales dirigentes (los culpables de su estado), que prefieren que el equipo desaparezca antes de realizar una ampliación de capital que permita la entrada del dinero que solucionaría el problema, pero les desbancaría de su poltrona.

Ése no es mi Levante.

Éste sí (la foto es de L.U.D.opatas).

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