22 febrero 2008

Para qué

Eran poco más de las 10 de la noche cuando recibí una llamada. "¿Estás viéndolo?" No, no estaba viéndolo y no me hacía ninguna falta. Esta mañana se dice de él lo esperado, que cuatro millones de espectadores sí lo hicieron, que según las encuestas, según la emisora de radio que se sintonice, lo ganó éste o aquél. ¿Para qué lo iba a ver? ¿Para conocer a los personajes que pueden llevar las riendas de la economía del país los próximos cuatro años? Los conozco. ¿Para intuir qué harán?

Ésa sería la principal motivación, pero para intuir lo que harán no hay nada mejor que saber lo que han hecho. Solbes es el hombre que no supo oponerse al reparto indiscriminado de euros a los recién nacidos de ricos y pobres por igual, y que, por lo visto, tampoco está sabiendo o queriendo frenar la reducción de impuestos a los más favorecidos (la prometida supresión de las tasas sobre el patrimonio). Pizarro, además de prometer las mismas rebajas fiscales a los más favorecidos, representa al partido político que, lo primero que hizo en el plano económico al llegar al poder, fue privatizar las empresas públicas que ofrecían beneficios al Estado regalándoselas a sus amistades.

Con ese bagaje, a mí, sinceramente, lo que puedan prometer me importa un bledo. ¿Que me tocará sufrirlos? Seguramente sí, porque parece que mayoritariamente la gente, o bien gusta de estas políticas (lo que está muy bien, oiga, cada uno tiene sus intereses) o bien no tiene memoria. Pero, por favor, no me obliguen también a que les siga el rollo.

PD: ¿No creen que habría sido interesante que interviniera algún partido que propusiera el aumento progresivo -que paguen más los que más tienen- de los impuestos? ¿O uno o dos de los que proponen que cada autonomía recaude y administre sus tasas? Podríamos coincidir o no con sus propuestas, y seguramente sería más aburrido, pero quizás entonces sí conocíamos alguna alternativa más allá de la cara y el tono del candidato.

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