22 febrero 2008

La agresora agredida

"En este mundo traidor nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira" escribió Campoamor. Y si eso es cierto en muchos momentos, lo es más en los preelectorales que vivimos. En esta semana que acaba les he dado la barrila bastante con el tema y lamento tener que despedirme de cara a unos días de descanso todavía con ello. Pero me parece que, después de la murga que nos han dado con el asunto, y aunque ya lo hayan comentado algunos colegas, no está de más destacar la notable hipocresía de algunos de nuestros políticos más populares. Me refiero al caso de la supuesta agresión (así ha sido calificada por numerosos medios) a la franquista María San Gil esta semana en la Universidad de Santiago, y que realmente fue una protesta con insultos; a la que siguió días después por una protesta similar a Rosa Díez en la Complutense.

Y me refiero a ello para decir que coincido -de nuevo sin que sirva de precedente- con lo que dijo Rajoy al respecto de las mismas: "Señor Rodríguez Zapatero, cuando le echas leña al fuego, luego pasan estas cosas". Bueno, la verdad es que no entiendo la apelación al presidente del gobierno, pero sí es cierto que tanto San Gil como la tránsfuga Rosa Díez -qué gran ejemplo para la democracia- llevan años arrojando leña al fuego. Concretamente en febrero del 2003 eran ellas mismas las que insultaban en un pleno del ayuntamiento de Andoain entre otros a Josu Jon Imaz. Y si aquello no era una agresión, imagino que tampoco lo será ahora. Les dejo las fotos, para que vean como San Gil parece gozar tanto cuando increpa como cuando se le increpa.

Pasen un buen fin de semana y tengan paciencia. Esto se acabará en seguida.

PD: Por cierto, en la Comunitat Valenciana son constantes últimamente los ataques -estos sí, con agresiones- a miembros del Bloc, el tercer partido en número de votos en las últimas elecciones y no caracterizado por ser un partido "radical". Aún no he escuchado a Rajoy -ni a Zapatero- condenar ni una sola de las agresiones, ni a los medios nacionales hablar de ello.

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