04 febrero 2008

Ingenuos

Vaya manera de empezar la semana. El desempleo no registraba un incremento tan grande desde hace un cuarto de siglo y la situación es ciertamente preocupante. Es evidente que el modelo económico que se ha impulsado de modo desigual a lo largo y ancho de España, estaba condenado a fracasar a largo plazo. La inflación del precio de la vivienda se desmadró, y contagió al resto -los nuevos ricos y los créditos fáciles pusieron más dinero en circulación y se encareció todo-, pero llegó un momento en que ya no se podía engañar más a tanta gente, que de repente, dejó de comprar. Entonces los medios, después de años de cerrar la boca y cobrar religiosamente toda la publicidad que generaba tanta nueva construcción, tanta empresa fantasma, y tanta especulación, dijeron que sí, que quizás la cosa se había ido de madre.

Fue entonces, cuando las constructoras dejaron de emprender nuevas promociones y ralentizaron la construcción de las que ya están en marcha. Y así, miles de carpinteros, electricistas, chapistas y peones de toda índole, empezaron a engrosar las listas del paro. Y el resultado a la vista está. Lo gracioso -que de cómico no tiene nada- es que, en víspera electoral, los dos partidos de ámbito nacional que han gobernado durante las últimas legislaturas, las marcadas por el ladrillazo, se lanzan los trastos a la cabeza acusándose de la gestión -o la falta de ella- que ha conducido al panorama que empezamos a intuir. Y a cada uno de los dos le apoyarán fielmente sus medios, arropados por su legión de contertulios, que pinza en la nariz y venda en los ojos, refrendarán la consigna que les manden los jefes; en resumen, o que no es para tanto, o que la culpa es del otro.

Y muchísimos ingenuos lo creerán, y refrendarán en las urnas a los que ahora mandan, o votarán a los otros, que en su día hicieron lo mismo y lo continúan haciendo con los mismos desastrosos resultados en las comunidades autónomas que gobiernan (ahí están la de Madrid, la andaluza y la valenciana liderando el aumento de desempleo por encima de la media estatal, con gobiernos PP, PSOE, PP respectivamente en mayorías absolutas). Y seguiremos en las mismas, subvencionando a las grandes constructoras con dinero público (subvenciones que en parte, siempre acaban en manos de muy pocos sin repercutir en el bienestar general) ,en lugar de invertir en investigación y desarrollo, y en educación y formación, para hacer a España competitiva en algo. Porque amigos, disfrutar del sol, poner un ladrillo encima de otro y servir copas está bien, pero es algo que se puede hacer también en otras latitudes. Y mucho más barato.

PD: Tengo amigos en la construcción que están en contra de que el Estado y las comunidades autónomas subvencionen la obra pública y la vivienda protegida. Es evidente. Ese dinero siempre acaba en las manos de los mismos constructores con buenas relaciones con los "grandes" partidos, y que han sido a su vez los grandes beneficiados de los PAIs y de la especulación de los últimos años. Si no se subvencionara estas empresas que pudren el mercado, dicen, caerían por su propio peso y sólo sobrevivirían los constructores honrados que sobrevivirían a la crisis. Constructores honrados que, no se equivoquen, los hay.

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